SPAM

Cada día mi cuenta de correo se ve bombardeada de mensajes que no son de mi interés, muchos de publicidad que ofrecen desde seminarios de Dale Carnegie, equipos de oficina, cupones de comida rápida, por cierto que solo son canjeables en Buenos Aires, ofertas de artículos para regalar en fechas específicas, paquetes de fines de semana en hoteles 4 estrellas, hasta mensajes de fraternidad, cariño y efusión al máximo, cuyo subjet amenaza: amistad a toda prueba.

Mis amigos, que yo sepa no son de esos que se incluyen en cadenas y que fraternalizan nada más en el monitor de una computadora. Pero hay otros, con contenido interesante, pero tan masivos, tan insistentes, tan repetitivos que dejan de ser NOTIcia y que de EDUCAditos no tienen mucho, cuando se les solicita dejar de enviar mensajes a una cuenta de correos.

Peor aún, hay otros, en los que (y que me perdone el gremio) la solidaridad de género es excesiva, resultando en correos invasivos y además abusivos, ya que al solicitarles ser anulada de ese listado con mensajes de: te quiero mucho amiga; ¿amiga de quién?, mía no; o en los que expresan su deseo de llorar, de gritar o de reunirse, por supuesto no conmigo, ya que no las conozco, me contestan que no moleste.

Y aunque en algunos, como este último una acepta el envío, tiene también una el derecho a decir que paren, y exigir respeto, cuando vienen respuestas como: Contá hasta 10 y deja tu histeria. O, no puedo sacar a esta persona que no se qué le pasa y por qué simplemente no los borra. No, no quiero borrarlos, quiero que dejen de llegar.

Me harta esta invasión de espacio, que hagan listas con direcciones de correos sin meditar por un instante si lo que dicen le interesa al receptor. Me choca que suene mi teléfono y me ofrezcan tarjetas de crédito o peor aún servicios funerarios, y que pese a que diga que no, insistan y me dejen mensajes de voz.

Hay spam en mi correo electrónico, en mi teléfono, en el buzón de mi casa, en mi estado de cuenta, muchas veces en el wind shield de mi carro.

No hay respeto, no hay privacidad, no hay vida. No me interesa estar encadenada a gente que no conozco y a cosas que no consumo, y sé bien que no soy la única que se queja de esto.

La Hora, 16 de octubre de 2008.

Comentarios

Anónimo dijo…
Estimada bloguer, esto es muy difícil de controlar debido a que estamos en contacto con medio mundo. Le aconsejo en mi muy humilde opinión, tener una cuenta independiente y nunca suscribirse a ningún servicio, pero es muy dificil liberarse de tanta basura.

Un saludo cordial.
Abril dijo…
Crea una cuenta en gmail.
Nancy dijo…
Creo que no se trata de crear cuentas ocultas. Siento la misma indignación ante el abuso, ante el extremo de ver colmado mi correo electrónico, mi teléfono, y como dices, hasta en el carro. Son cosas que no pedimos, que no queremos, que no llamamos. Ahora sé que las visitas de los testigos de Jehová son spam en mi puerta.
Jaime dijo…
Aqui un poco de la historia del tèrmino SPAM asociado con correo no deseado

http://lanavajaenelojo.blogspot.com/2006/02/etimologa.html

Estimada bloguer, perdòn por hacer referencia a otro blog.
Luis Pedro dijo…
nuevamente, no encuentro tu correo para enviarte lo prometido hace cuánto... ¿un mes?
con la pena, vuelvo a pedírtelo...
Leon dijo…
El spam desespera, pero no habrá más remedio que adaptarse como borg y aguantarlo.
Marco Paiz dijo…
jaja muy bueno... la solucion al Spam es lo que voy a hacer en unos años... vivir en Utila o Guanaja en un cabaña a la orilla del mar, aunque creo que ahi el Spam serian las Olas no?? como se apagan...

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