Días de papel


El año agoniza, el viento sopla fuerte y mis dedos cambian de hojas, mis manos de libros, mis ojos de historias y mis labios sienten como el vino con jengibre se va enfriando, igual que un cuerpo con un corazón sin latidos.

Ocupé estos momentos en conocer a escritores que el tiempo no me había permitido, Halfon, Castellanos Moya y Antonio Cisneros, narradores y poeta, dueños de las palabras, claros, directos, penetrantes.

Volví a Margarita Carrera, señora querida y admirada, ella, su Sumario del Recuerdo, su Iracundiae dea y su Del noveno círculo, me hicieron respetarla más, sentirla más y querer verla de nuevo para decirle lo grande que me parece.

Sorbo tras sorbo, página por página devoré la Sexualidad de la Pantera Rosa de Efraim Medina Reyes, una canción hecha novela, una novela que traduce lo que vivimos, todos, un sube y baja de tensión, pasión y desenfado, la antesala perfecta para Escribiendo con Tourette de Renato Bianchi poetextos, cunpemas, escupidas de sentimientos, dureza y suavidad expresada con palabras, desencanto y anhelo contenido en dos lados de un texto musical también. Duros, francos, no hay que entibiar demasiado el sueño.

El año se extingue y no sólo el vino con especias y los libros me acompañaron, también permití que los minutos se fueran mientras mi mente se perdía al compás de un popurrí de música diversa: desde Violeta Parra, Renato Braz, Jorge Ben, Chico Buarque y Os Paralamas do Sucesso, hasta Madama Butterfly con Tullio Serafin, Liszt, como siempre, Daniela Licari y Brigitte Lesne.

Sólo el murmullo del viento, el trepidar de las luces y su fuerte olor a pólvora y el ronroneo de Simone escoltaron este recreo laboral que a diferencia de otras veces no recorrió carreteras, no chocó copas de gente desconocida, ni se abrigó con mantas prestadas de gente querida.

El año se apaga, como la noche lo hace con el día, como el llanto lo hace con las penas, como el silencio con la fiesta montada, como los días con las rosas amarillas. Diciembre se disipa, un año impar se pierde y yo busco en la librera compañía.

Antes de que den las doce voy acariciar a Borges, a Onetti o mejor aún a Cortazar.

La Hora, 31 de diciembre de 2009.

Comentarios

Anónimo dijo…
feliz año nuevo, señora

Max
Leon dijo…
Qué lindo texto Claudia, realmente los libros son compañeros, cómplices y a veces críticos de nuestros días y obras. Y qué mejor que pasarla con ellos.
Aldo Mendez dijo…
Hola Claudia, de vez en cuando entro a su blog, pero siempre me encuentro con letras y temas ricos de leer e interpretar, relacionar y de contar.

Le saluda Aldo, el de la cuadra de Lomas de Portugal.

Se me olvidava, Feliz año

le dejo mi correo por si alguna vez, por esas casualidades de la vida quisiera escribirle o comentar algo a practicamente un extraño.

aldodavid1975@yahoo.com
Hola!

Si me permites, te recomiendo un poema de un poeta de acá de Chile, "Despedida" de Jorge Teillier.
Saludos

http://www.uchile.cl/cultura/teillier/antologia/arbolmemoria/4.html
Mariaaan :) dijo…
Sos mi idola ! :| aajaja
Encontrè tu blog por una foto de Bridget Jones , amo esa pelìcula y quiero ser periodista :D
Estimada Claudia, tras visitar su blog nos hemos decidido a invitarle a colaborar con nuestra revista digital de cultura: www.elportalvoz.com. Le animamos a que entre en nuestra página para que vea el trabajo que desarrollamos y, en el caso de que esté interesado, a que se ponga en contacto con nosotros (redaccionelportalvoz@ateiamerica.com) para ampliarle la información sobre nuestra propuesta. Muchas gracias y saludos cordiales
Angel Elías dijo…
Los libros son esa compañía extraña que no sabemos de dónde aparecen... que el año entonces traiga más libros otro poco de vida y un año menos de tristezas. total la poesía dicen que lo cura todo.

je!
Carlos Meza dijo…
ya la sigo, la invito a mi blog ;), saludines!!!

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