Filgua

Hace casi una semana se inauguró la feria del libro, una especie de Navidad o de fiesta emocionante para algunos cuya vida gira en torno a los libros, las lecturas, la palabra y la creación.

Un espacio que sirve de puente para traspasar fronteras; los libros permiten eso, invitan a soñar, a viajar, a vivir de otra manera, a arriesgarse, a pensar.

Lamentablemente en muchos casos es un imposible, son algo inaccesible para las mayoría de personas, porque adquirirlos es más que un lujo, por eso quiero resaltar la valiosa promesa del vicepresidente Rafael Espada, en realidad un compromiso pactado el viernes 25 de julio al medio día, por medio de la cual ofreció quitar el impuesto a los libros para que todos y todas podamos gozar de ellos y ejercer a través de su lectura ese derecho a la cultura que casi nunca disfrutamos. Ojalá que en el Congreso lo ayuden a cumplir su palabra.

Por otro lado es preciso reconocer el trabajo de quienes han hecho posible este espacio, esta convivencia entre libreros, escritores y escritoras, entre niños y niñas, entre letras, palabras y tapas de cartón que encierran una oportunidad para ir más allá, entre ellos, no puedo dejar de mencionar a Raúl Figueroa Sarti, para él, todos los aplausos.

Otro detalle interesante, del cual además de alguna manera formé parte, fue la participación de UNICEF a través de su libro gigante y su espacio recreativo para niños y niñas, un punto en el cual se invitó a jugar, a pensar, a soñar, a leer, a imaginar.

Todo esto salpicado por el talento de Alexis, el Cuentacuentos, y por la responsabilidad de muchos padres y madres que acudieron con sus hijos para disfrutar de un fin de semana diferente. Valiosa también la exhibición de libros para niños, los de Luis de Lión, Manuel José Arce, los de Perinola y los que trajeron de Nicaragua.

Ni que decir de la participación de Carlos Monsivais, Sergio Ramírez, Marta Elena Casaus y Marco Antonio Flores a través de sus talleres, actividades que también propiciaron las distintas editoriales participantes.

Aunque claro, nunca todo es perfecto y a mi gusto, ensombreció el panorama un stand de la policía nacional justo en el pabellón infantil, en donde se observaba un video de prácticas policíacas, nada que ver con el inocente entorno, que por momentos se tambaleó ante la presencia de elementos de esta dependencia paseando entre las ofertas, sin dejar afuera sus armas de fuego.

Afortunadamente, la Asociación para el Estudio y la Promoción de la Seguridad en Democracia, se dio a la tarea de cambiar juguetes bélicos por juguetes educativos, en un esfuerzo porque los Derechos Humanos y la paz sean una consigna que crezca con todos. La feria sigue hasta el domingo en el Parque de la Industria.

La Hora, 31 de julio de 2008.

Comentarios

Leon dijo…
Me encantó sobre todo la variedad de actividades programadas y que acudieran autores de varios países. Además incluyó poesía, narrativa y material multimedia. Sólo faltaron los grandes descuentos, porque eso del 20%... bueno, algo es algo.
Leon dijo…
Tu reflexión sobre hombres con armas en el pabellón infantil debería ser tomada en cuenta para lo que resta de la Feria y para al año próximo.
Chicaborges dijo…
Tu labor dentro de la Filgua también heróica, te vimos corriendo y haciendo por tooodas partes. Felicitaciones mis sobrinos fueron varias veces se la gozaron y ahora cada quien tiene su pilita de libros, no sé cuánto les va a durar pero por lo menos llevan 5 días en fila queriendo leer o que les lean.

Pasame tu correo te quiero enviar algo.

L.
Hola, realmente lamentable que precisamente en el lugar que tenían destinado a los niños colocaran un espacio para la policía, creo que estaban totalmente fuera de lugar.

En el momento que anunciaron que harían la feria del libro en Guatemala, me encanto la idea e imagine que iba a ser de grandes proporciones, debido al lugar donde la llevaron a cabo, pero no fue así, y no por eso estoy decepcionada, me alegra mucho que se tomen el tiempo todas estas personas que estuvieron organizando tan difícil labor.
Tuve la fortuna de ver la última conferencia de prensa de Jorge Luis Borges, y fue uno de los momentos más emotivos que viví en esta feria tan esperada por muchos, sin dejar de mencionar a los duendecillos que no hicieron falta y que andan por la casa leyendo sus preciadas adquisiciones.
Esperando que en el futuro podamos gozar de una feria del libro que estén accesibles a todos nosotros.

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