Luisito no tiene papá

Era un día de julio, lluvioso, gris. El papá de Luisito se fue de viaje en una caja de madera, ¿a la china? ¿o al centro de la tierra?
¡Nunca volverá! Eso dijo su hermana.
El silencio invadió la casa. El invierno pasó, llegaron los vientos de octubre, las tardes de noviembre, el frío de diciembre.
Enero empezó con el silencio que se había hecho habitual en la casa de Luisito, pero el regreso al colegio, y los deberes y madrugadas devolvieron un poco las palabras, las sonrisas y lo sueños a los que vivían ahí.
Papá no volvía, si, la hermana ya lo había pronosticado, pero Luisito creía que tal vez una tarde, al volver del colegio, iba a verlo sentado en ese sillón grande, leyendo el periódico o tocando la guitarra, pero no ocurría.
Pasaron los meses, y cuando junio anunciaba las primeras lluvias, los trabajos manuales fueron puestos sobre cada escritorio de la clase de Luisito.
Empezó con la lija, había que hacerlo despacio, luego uso el pegamento y después busco una brochita para poder barnizarlo.
¿Para que estás haciendo eso? Le dijo Daniel.
Tu no tenés papá. Tu papá está muerto.
Las lágrimas de Luisito nublaron sus ojos, se derramaron por los trozos de madera recién pegados y el corazón empezó a latirle con mucha velocidad.
Cuando regresó a su casa, ya no miró aquel sillón, se derrumbó en su cama y se puso a llorar.
Los trozos de madera ya no los barnizó, tampoco pinto con sus crayones de cera la tarjeta que le dio la maestra.
Era cierto, papá nunca volverá. Su mamá lloró cuando supo lo que le había pasado en el colegio y también su hermana.
Esa noche, dormido en su cama con los trozos de madera abrazados, Luisito tuvo un sueño, escuchaba música y corría hacia la sala, en el sillón grande estaba él, su papá, tocando la guitarra, cantando.
Papá volvió, grito Luisito.
La música cesó, la luz iluminó su cara mojada de lágrimas, en la puerta del cuarto, su mamá y su hermana lo miraban llorando.
Sólo era un sueño verdad dijo Luisito.
Si, dijo la hermana, papá nunca volverá.

Comentarios

Pao dijo…
Yo se quién es Luisito y me imagino que lloraste mucho al hacer este cuento. te quiero mucho.

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