Gracias

Tengo el corazón henchido de emociones, luz, ternura, esperanza (no de la política-politiquera, sino de la real), entusiasmo y fe. Mi mente tiene fresca la sonrisa de ese niño en el parque central preguntándome ¿hoy qué hay?, mientras una mujer inhalando pegamento lo veía alejarse y entrar en la Concha Acústica para ser niño un rato. Lo mismo que la niñita con el pelo quemado de sol, insistiendo en jugar ajedrez y cantando una canción de Daddy Yankee para ganarse un juego de yax. No puedo borrar la satisfacción de un pequeño de ocho años al tomar el carboncillo y dibujar en papel kraft un rostro, al poder jugar, y dejar de ser el responsable de dos hermanitos más pequeños, un encargo que le impedía ser, jugar y divertirse.

Estas cosas borraron el cansancio, el estrés, el desagradable olor e incluso hasta el miedo que en algún momento sentí al cargar un equipo de sonido desde la 5ª. avenida hasta ese espacio frente a la biblioteca.

Por eso, por esas sonrisas, esos ojos bailones, por los abrazos y llamadas solidarias de quienes soñaron ese momento tengo que decir gracias, y quiero aprovechar este espacio para hacerlo. Tengo que empezar por agradecerles a los niños y niñas, por su entusiasmo, su energía y su presencia. Debo agradecer también a Julio Solórzano Foppa, corazón de esas Fiestas de Octubre, espacio en el cual descubrí que las ilusiones al proyectarse se vuelven realidades. Gracias Lucía por incluirme en este grupo de gente maravillosa y gracias a todos y todas los de las Fiestas de Octubre, los de Acude, por lo que hicieron.

Sueno repetitiva al agradecer, pero lo creo necesario, y por eso va mi agradecimiento para Ronald y Betty, Mafer y las otras niñas de la Escuela de Niños Pintores, Frida Kahlo, a Armadillo y la magia de sus títeres, a Mr. Frango, a Sergio De León y la gente de la Unión Europea por creer en esto, a Jimena, Silvana y Paula, a Nubecita, Migajita y Pozolito, a las niñas, niños y maestros de la Escuela de Ajedrez del Centro Cultural Metropolitano, a Farnés, Guillot, Paulo y Evelyn Blanck, a las y los niños artistas y a sus papás y mamás por apoyarlos e incentivar el arte. Gracias al Bar Central, Las Cien Puertas, a Mario Cordero de este vespertino, a León Aguilera de Prensa Libre, gracias a la gente de Guatemala, y recordando a Mercedes Sosa, gracias a la vida.

La Hora, 22 de octubre de 2009.

Comentarios

Leon dijo…
La actividad estuvo genial, sobre todo ver a los niños encendidos por el arte. No cabe duda, si las oportunidades fueran más tendríamos un país mejor y este tipo de encuentros con los niños dan esa esperanza.

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