Recurriendo al miedo

Este país que se desangró durante años por el conflicto armado, tiene cicatrices que jamás podrán borrarse. Esa violencia, ese terror, ese duelo que dejó la guerra es aún palpable, mucho de lo que sucede en Guatemala es consecuencia de ello.

Pero hay lugares en donde estas llagas aún supuran, en donde las miradas de las personas no recuperaron el brillo, en donde el sólo sonido de un cuete revienta en recuerdos dolorosos.

Y aprovechándose de eso, gente mala, no encuentro otro calificativo, ha empezado, continuado más bien, a recurrir al miedo para desestabilizar, según ellos, al Gobierno, aprovechándose por supuesto de la coyuntura política que se vive en el vecino país de Honduras.

Su mensaje es sencillo, “si no se va Colom va haber de nuevo guerra”. De una forma tan llana revuelven el pasado, tocan los sentimientos y temores de quienes vivieron, y por suerte aún están de pie, la guerra, las balas, violaciones y masacres.

Con esta consigna piden firmas y números de cédula y mantienen a la población asustada, abrumada, mucho más de lo que la cotidianidad, la pobreza y esa exclusión de décadas logró minar.

Esto sucede en Quiché y lo escribo como denuncia y no para justificar o alinearme con el Gobierno de turno.

Es una situación delicada y preocupante, ya que con fines políticos está destruyendo psicológicamente a muchas personas, insisto, ciudadanas y ciudadanos guatemaltecos que viven con dignidad y se esfuerzan cada día, mucho antes de que el sol aparezca, por sus familias y sus comunidades.

Puedo entender que haya inconformidad contra el Gobierno, siempre ha sido así desde que la política existe, yo misma he manifestado mi desacuerdo en este espacio por situaciones que no tolero. Comprendo que exista rivalidad entre grupos políticos y conozco perfectamente la inmadurez de quienes están al frente de ellos, basta recordar el mega show de los y la diputada de la Une y del Partido Patriota.

Pero me asquean este tipo de recursos, de situaciones bajas, de absurdos intentos por buscar el poder. Porque de gente como esa no puede esperarse nada bueno, tomar el ejemplo de Honduras, mentir, aterrorizar a las personas, remover el dolor es estúpido e indignante.

Ojala que las autoridades del Gobierno, o de otras instancias, lleguen a esas comunidades remotas de Quiché, hablen con las personas y las tranquilicen e investiguen quiénes son y a quién representan los perpetradores de estas intimidaciones.

La Hora, 30 de julio de 2009.

Comentarios

Leon dijo…
Por algo dicen que en el amor y la guerra todo se vale, y en politiquería es peor, se llevan de corbata al ciudadano, a sus esperanazas y aspiraciones. Y qué ganan? Cuatro años para seguir en lo mismo?
Anónimo dijo…
pero no es verdad
en ningún caso todo se vale
pinches partidos!
tucan

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