lunes, febrero 15, 2010

Utz Apeejtiik


Son las cinco de la mañana, parece que transito por un túnel de vapor, la neblina cubre el camino, y mientras se esparce prefiero conducir al ritmo de Ravel con un volumen moderado. A medida que el sol se cuela, el vehículo parece más ligero, la construcción de la carretera va avanzando y la visión del lago me estimula.
Pasados Los Encuentros, el lago puede olfatearse. Bajando a Sololá anhelo un café oloroso, estirar las piernas y escuchar el rumor del agua. El tiempo se escurre como el agua cuando cae en La Catarata. Ya vitalizada por una taza de café orgánico, me encamino al embarcadero de Tzanjuyu` para zarpar hacia San Pedro, primera escala de este viaje náutico hacia el mítico San Juan.

Nada más descender de la lancha, inicio un camino en ascenso para llegar a la Asociación de Turismo Rupalaj K`istalin y así evaluar las opciones turísticas que San Juan ofrece. La primera que me mencionan es el Circuito Cultural que comprende visitas a los grupos artesanales, en donde además de poder adquirir su trabajo puede observarse todo el proceso de elaboración del mismo, desde el teñido hasta el hilado y tejido. También incluye visitas a galerías y talleres de trabajo de pintores costumbristas, una visita a Maximón, más bien a los dos que se encuentran en San Juan, un recorrido por el huerto de plantas medicinales y una caminata por las calles adornadas de murales artísticos, que por un lado conducen al mercado y por otro a la iglesia en remodelación. Esta opción tiene un costo de Q125 y dura aproximadamente dos a tres horas, todo depende del interés del visitante.
Pero como en la variedad está el gusto hay mucho más que hacer y en la asociación me sugieren realizar el Circuito Natural, opción que me convence ya que el recorrido por San Juan y los grupos artesanales es algo que ya conozco.

La nariz del indio o el Rostro maya
Luego de pagar Q150 y abastecerme de agua, inicio junto al guía una caminata hacia el norte para llegar a la cima y sentirme, cual Gulliver, recorriendo los pliegues del rostro de un ser de tierra maquillado de vegetación, y con una mirada tan amplia que abarca al lago hermoso, -sí, bello a pesar de lo enfermo que está, de lo dolido y lastimado por quienes se embriagan los ojos con su paisaje, pero contaminan, destruyen, aniquilan-. Este lugar al cual llego luego de dos horas de caminar, visto de forma horizontal, es el perfil de un rostro, una cara que mira al cielo, pero que de reojo no pierde de vista a las y los pobladores del lago.
El aire sopla fresco, el verde se estampa en mí, así como el canto de un ave persistente que parece narrar a través de su tonada toda la historia del rincón de los tz’utujiles.

Algunos pensaran que estoy loca, otras me comprenderán perfectamente, y es que me siento enamorada de este sitio, de este aire, de este espacio, cielo, tierra, agua, todo se conjuga para sentirse en paz y en medio de esta emoción acepto la sugerencia del guía para realizar una travesía por el bosque subtropical Panan: dos días de piscinas naturales, cataratas, vegetación, murmullo de grillos, ejercicio, luz, luna y leyendas; qué más puedo pedir, el descanso anhelado, la comunión con la vida, su historia…

Los días trascurren rápidamente, cuando se está a gusto el tiempo se va volando, aún hay mucho más que hacer como remar en kayak, bañarme en las cristalinas aguas del lago (bueno esa es por ahora una ilusión) tomarme un café en Artesanos, comer patín y tomar atol con anís. Darme tiempo para conversar, para escribir, el lago inspira. Bordarme el pecho con hilos rojos o subir hacia Xe`kaqasiwann a una ceremonia maya para limpiar mi ser y pedir por el lago.

Y una forma de hacerlo, es contar las emociones e impresiones que produce, para que otras personas se motiven a visitarlo, a sentirlo, a vivirlo.

Aún hay más

Otra de las opciones turísticas que ofrece este municipio es la pesca, la Asociación de pescadores Chajil Ch´upup permite que las y los visitantes experimenten y aprendan la técnica de pesca artesanal, mientras recorren el bello lago de Atitlán en cayuco. Aunque por ahora no sea la mejor opción, siempre es bueno saber todo lo que un pequeño y a la vez gran destino ofrece. Y para quienes prefieren el aire otra alternativa es la observación de aves. En San Juan hay una gama extensa de especies voladoras, alrededor de 150, entre ellas el pavo de cacho, el fandango morado y el pajuil, una maravillosa experiencia que los guías locales facilitan, pero que la naturaleza ofrece con festividad.

La Cooperativa La Voz que Clama en el Desierto ofrece una gira única, apreciada por críticos de viajes extranjeros. Es una visita de dos horas que educa acerca del cultivo del café. Los guías son amables, pacientes y conocedores, por algo esta cooperativa cuenta ya con 26 años de existencia y con 120 mujeres y hombres dedicados al café orgánico y a compartir sus secretos con los visitantes: cómo crece, cómo se mantiene y se le selecciona para su posterior venta y exportación a otros países. Y por supuesto la visita se remata con una humeante taza de esta bebida oscura, que alegra corazones.

Dónde hospedarse y comer

La noche en San Juan cae como un manto luminoso de tradiciones y nostalgias. Algo tienen las aguas del lago en la noche, sobre todo si hay luna, que hipnotiza, encanta. La mirada se concentra en un punto o en todos, pero es imposible dejar de ver los destellos argentinos que parecen inflamar las aguas con llamas frías. Para apreciar este espectáculo, están las orillas del lago, o los balcones de los muchos hoteles que ofrecen seguridad, comodidad y vistas espectaculares.

Los precios varían, dada la oferta pero pueden llegar a unos USD$ 45, aunque siempre hay opciones más baratas. Algunos como el Hotel Maya San Juan Uxlabil, que recuerda a una vieja estructura de piedra, ofrecen estancias entretejidas con la naturaleza de San Juan, exuberante y llena de vida.

La vida cultural de San Juan ofrece centros como la Eco Escuela de Español, que están centrados en ofrecer una experiencia didáctica, a la vez que turística. Acá se ofrecen tutorías de persona a persona, de cinco días de duración, de lunes a viernes, de 8:00 a 12:00 horas y de 13:00 a 17:00 horas. Aparte, es posible convivir con una de las familias de San Juan.

En San Juan también hay una biblioteca y está la Asociación Candela, en donde se puede prestar servicio voluntario en pro de los niños y niñas.

Hay muchas galerías de arte en San Juan La Laguna, de hecho aquí se inventó la técnica de pintar escenas costumbristas vistas a vuelo de pájaro. Es una Sanjuanera a quien se atribuye su creación, se encuentra en una galería subiendo hacia el parque, en donde practica su arte y lo comparte con los visitantes que lleguen a verla.

“En San Juan tenemos la ventaja de que no practicamos la competencia fraterna”, dice don Marcos Eliseo, directivo de la Asociación de Turismo Rupalaj K`istalin. “Cada uno se dedica a lo que tiene y respeta a los demás”. En cuanto a la salud del lago, se muestra optimista: “Se va recuperando poco a poco, ha sido una gran lección”, me comparte.

Si se quiere el bullicio de una ciudad, concentrado en un lugar pequeño, hay que ir a Panajachel. Pero si se quiere intimar con un pueblo que expone el corazón, ofrece una sonrisa pura y abre los brazos sin aspavientos, hay que estar en San Juan La Laguna, por lo menos una vez en la vida.
-------------------------------------------------------------------------------------

San Juan La Laguna formó parte de un señorío del siglo XV que fue muy exitoso desde el punto de vista militar, expandió su territorio en pugna con los k'ichés y los kaqchiqueles. Este pueblo está situado en el límite entre el antiguo dominio tz'hutujil y los kaqchiqueles, pero su nobleza era subalterna de la correspondiente de San Pedro La Laguna, que era más importante, esta situación se conservó así incluso después de la Conquista. El nombre del pueblo se debe a San Juan Bautista. El pueblo tiene como eje principal a una calle que va del muelle a la placita y su principal actividad económica es la agricultura, la innovación del turismo y su cultura, la cual sirve como accesorio del turismo en artesanías, pinturas y otras actividades. A futuro, el turismo traerá cambio cultural, pero, a su vez, podría fortalecer la identidad del pueblo al verse motivado a ello dado que es uno de los aspectos más interesantes para los visitantes extranjeros.
Anibal Chajón, historiador.

El traje tradicional de las juaneras, los hombres ya no utilizan el suyo, es rojo con líneas verticales amarillas y verdes y un dibujo en el cuello. Se le llama morga; también puede ser de tela azul con adornos con un tocado de listones y trenzas en la cabeza. El traje ceremonial es blanco y se le usa fuera de la morga.
Paul Molina, antropólogo.

San Juan es un poco como ese paraíso que hemos soñado, un espacio donde la paz, el arte y el trabajo comunitario se percibe, se siente, es además u pueblo modelo para los demás que circundan el lago e incluso para otros de Guatemala, por su limpieza, orden y seguridad.
Aintza Galarza, turista.

Una gran conquista

Soñar no cuesta nada, es muy fácil cerrar los ojos imaginar y dejarse llevar por la ilusión. Pero palpar lo que se ha soñado y compartirlo además es una satisfacción enorme, más aún cuando ese sueño implicaba lucha constante, ir a veces contra la corriente, exponerse, romper patrones culturales y establecer el ejercicio de los derechos humanos, de los de las mujeres.

Traigo esto a colación para anunciar una gran conquista, la inauguración de la Defensoría de la Mujer I´x en el Cantón Xolacul de Santa María Nebaj, departamento de El Quiché. Este sábado 6 de febrero. Este proyecto que ha sido ejecutado por la Red de Mujeres Ixhiles, personas admirables, incansables, persistentes, y la ONG italiana Comunidad Compromiso Servicio Voluntariado –CISV- con el co- financiamiento del programa de Emergencia de la Cooperación Italiana en Guatemala.

La Red de Mujeres Ixhiles está compuesta por más de trescientas integrantes y varias organizaciones de la región, han trabajado durante diez años en defensa de los derechos de las mujeres y en los últimos tiempos se han dedicado especialmente a atender casos de violencia contra las mujeres. La idea de construir la Defensoría surgió hace unos años, cuando sufrieron violencia política en el seno de la organización. Ellas recuerdan que fue sentir en carne propia lo que viven las mujeres cotidianamente, de ahí que buscaran apoyo y lucharan para reivindicar justicia.

Esa lucha que se ha prolongado todos estos años ha logrado el reconocimiento de otras mujeres y quienes estaban siendo víctimas ahora buscan a la Red para solicitar apoyo, orientación y acompañamiento.

La Defensoría permitirá brindar atención integral a mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia, acompañamiento, asesoría legal, psicológica y también está pensado para transformarse en refugio ante situaciones de desastres naturales en la región.

Para ellas es una gran conquista, significa la demostración más contundente de la importancia de la lucha cuando se tienen claras las ideas y será una vía prioritaria para animar a las mujeres a denunciar la violencia en su contra, lo más importante es que están claras de que este es un paso apenas en aras de conquistar condiciones de más vida digna y seguirán adelante. Enhorabuena, Juana, Eluvia, Cecilia, María, Teresa y todas esas grandes mujeres Ixhiles.

La Hora, 4 de febrero de 2010.

Ojo por ojo

El salvajismo no diferencia clases sociales, “educación”, ni “valores”. La sangre fluye, la cólera se posesiona de cuerpos y mentes y los insultos, los golpes y la rabia se manifiestan en un espectáculo con nuevos protagonistas lanzados al imaginario social gracias a las maravillosas cámaras de los celulares y por supuesto la web.

Y es así como hartos de un sistema de justicia inexistente estos personajes toman justicia por sus propias manos, siguiendo la Ley del Taleón, que el Nuevo Testamento caducó, y emulando actitudes que en otros espacios calificarían de shumas, vulgares e indignantes.

Así las cosas, ladrones vapuleados, jóvenes estudiantes delinquiendo en “defensa propia”, videos en youtube, notas de prensa amarillista, silencios, aplausos, vergüenza, conmiseración ajena y, entre todo, un niño lastimado auxiliado por los bomberos.

Y es que todos y todas estamos hartos de tanta violencia, si no la percibimos al pasar las páginas de los periódicos, un 90 por ciento de la población la hemos vivido en carne propia. Estamos cansados además de la impunidad que reina en el país y supongo que estamos consientes de la ausencia de centros de rehabilitación y programas de reinserción, que permitan enmendar el camino de quienes delinquen, es decir, se captura a un ladrón incluso con las manos en la masa y al otro día sale libre, dispuesto a vengarse o bien se gradúa con honores en la escuela del crimen.

Supongo también que estamos consientes de la pobreza que se vive en el país, que no justifica pero que orilla hasta cierto punto a muchos a violar las leyes, aunque bueno, poniéndolo así se amplía el panorama, el estrato social, lo motivos. Es decir, se quebranta la ley no sólo por necesidad, ignorancia y desesperación, he ahí Portillo, aunque en este tipo de casos casi nunca hay manifestaciones sociales que evidencien tanta ira e irrespeto por la vida.

A riesgo de parecer abogada de causas perdidas, he de decir que el irrespeto viene también por supuesto de parte de quien despoja a otra persona de sus pertenencias, incluso de la vida, pero ese no es el punto.

El tema es que la violencia genera más violencia, y aunque trillada la frase es cierta. La semana pasada universitarios lincharon a unos ladrones, mañana podrán confundirse guiados por los estereotipos, con quien lava los carros o lustre los zapatos, o alegarán defensa propia cuando manifiesten su cólera hacia alguien que, molesto por alguna broma pesada, clasista o racista, les responda.

Quienes vivimos en un mundo privilegiado, porque al final de cuentas lo es, muchas veces nos cerramos a la realidad, señalamos a quienes sentimos vulnerables y nos aporreamos el pecho avalados por nuestra “cultura” adquirida a cambio de pagos en colegios, universidades y shoppings y luego cualquier arrebato, cualquier acto soberbio, cualquier error, lo justificamos con la cancioncita del hartazgo, la propiedad privada y el sentar un precedente.

La Hora, 28 de enero de 2010.

En la mira

Cada mañana al abrir los periódicos me encuentro con una constante: muertes. Pilotos de buses, brochas, pandilleros, mujeres, hombres, familias enteras y claro niños y niñas. Visto de esta forma, dentro de la cotidianidad y los sorbos de café, mezclados con la Cicig, huelgas magisteriales y entrevistas de Ripley de funcionarios públicos, es decir, la del vocero presidencial y otros seres mitológicos, una se pierde y pasa los dedos entre las páginas sin percatarse de las masacres que ocurren en Guatemala y de las cuales son víctimas la niñez y la adolescencia.

Gracias al esfuerzo de organizaciones de mujeres nos percatamos de la enorme cifra de mujeres asesinadas con saña en el país, más de 600 al año, lo que provocó la creación de la Ley del Femicidio en 2008 y la atención, además de la ciudadanía y organismos internacionales, en un tema tan delicado.

El año pasado de acuerdo al monitoreo de La Agencia de Noticias A favor de la Niñez y la Adolescencia, sólo en los medios escritos se registraron 523 muertes violentas de niñas, niños y adolescentes, una cifra que excede un poco a la de años anteriores y que evidencia que este sector de la población está en la mira de proyectiles y a la mano de proxenetas, delincuentes y gente sin escrúpulos.

Este dato seguramente es mayor, ya que muchas veces en los diarios se da cuenta de infantes y adolescentes heridos en disputas de pandillas y hechos delincuenciales, pero casi nunca se da seguimiento a los mismos. Y seguramente la cifra es mucho más alta si se toman en consideración todos los casos que no son cubiertos por los medios de comunicación.

Por si esto fuera poco, es impresionante observar la forma de muerte de muchas de estas personas. Balas perdidas que ciegan la vida de niños de brazos, como Anthony Josué Rosales, o de otros niños que dentro de un espacio supuestamente seguro como lo es su casa han fallecido mientras dormían o jugaban.

Adolescentes estrangulados, quemados, con el tiro de gracia y las manos atadas, niñas abusadas sexualmente antes de ser ultimadas. Avisos de limpieza social con nombres de futuras víctimas, jovencitos señalados en esos comunicados muertos días después, como Dany Servando Ramírez de 17 años, ejecutado por hombres con pasamontañas en Coatepeque.

Y aún hay más, adolescentes baleados por el Ejército tal y como lo consigna la nota de Nuestro Diario del 29 de mayo de 2009.

Vidas interrumpidas, familias destruidas, un irrespeto total a la vida, a la dignidad de las personas, a convenciones y tratados. Ya es tiempo de que el Estado asuma su responsabilidad y que el Gobierno de turno cumpla con lo prometido en la época electoral. Menos magdalenas y más seguridad.

La Hora, 21 de enero de 2010.

No entiendo

Enciendo el televisor y los noticieros locales repiten una y otra vez la revelación de la Cicig. Salgo de mi casa, mi vecina me saluda y me comenta que está impresionada, pero que no comprende por qué dicen que Rosenberg era honorable luego de haber propiciado tal caos. Ya en mi auto, al encender la radio, la discusión sigue en los radioperiódicos, incluso en un programa de corte musical lo comentan a modo de broma. Mientras el semáforo se ruboriza veo a un voceador que sostiene en la mano portadas de periódicos, todos con la misma noticia.

Llego a una reunión y el tema aparece de nuevo: no es cierto, el Gobierno pagó. O ¿y lo que gastó el Gobierno en las marchas de campesinos en su defensa, cómo lo va a justificar?

En la oficina abro el Facebook y los post aturden, lo mismo el correo electrónico, comentarios a favor y en contra en desplegado y adjuntos y ¿a mí me da igual?

No estoy pensando en eso ya, y no es que le reste importancia, estoy convencida de la seriedad de la Cicig, aunque creo igual que aún hay más, que esta no es una película sino una serie de varias temporadas y que ojalá el sistema de justicia chapín tome nota y funcione. Que ojalá algún día no sea necesario tener un apellido encumbrado o acusar a un funcionario público para que un crimen se esclarezca.

En este momento esto no me aflige ni turba, pero estoy apachurrada, triste, molesta. Más de 100 mil personas murieron en Haití por el terremoto, miles de miles quedaron sin hogar, las imágenes que observo en Internet son deprimentes, el dolor que los rostros reflejan, la destrucción, el miedo, la soledad y más miseria.

No entiendo, no comprendo por qué pasan esas cosas, por qué siempre son lugares pobres y en ellos los más pobres los que sufren más, por qué la naturaleza se ensaña de esa forma. Sí, seguro, hay explicaciones científicas para todo, y mi mamá me dirá que no me atreva a dudar, que no culpe al cielo, que no blasfeme, y no lo hago, pero no entiendo.

Y no sé, me siento triste, impotente e inconforme, ya no quiero saber más de Rosenberg, de interpelaciones , de la toma de posesión de la junta directiva del Congreso, ni de quien ganó la Copa del Rey.

La Hora, 14 de enero de 2010

Señales

Las cabañuelas marcaban marzo en tiempo de ida y el pronóstico atmosférico no daba señas de un verano incandescente. El cielo estaba nublado, gris oscuro tirando a desconsuelo y quizá eso fue lo que sugestionó a Lautaro y lo hizo quedarse en casa, buscar servicios a domicilio que pudieran proveerlo de comida, la necesaria, aunque era más cara. Escribió a la fábrica para que su pensión fuera depositada mes a mes en una cuenta de un banco con opciones en línea.

Amaneció en abril y llovía, esto lo asustó aún más y decidió llamar al número de aquel volante que había aparecido en el parabrisas de su carro para que llegaran a impermeabilizarle el techo, sellarle las ventanas y proteger las paredes contra la humedad. Y es que los primeros 12 días son transcendentales, ahí se definen los 353 días restantes del año, lo había aprendido de niño y luego comprobado a través del tiempo. Algo estaba mal, algo ocurriría, alguna gran catástrofe tal vez, su pierna se lo advertía, ese dolor inmenso que trae consigo la lluvia se había intensificado.

El día nueve estaba convencido, no era posible que el viento soplara con tal intensidad que su ventana tronara. Cuando en enero se proyectó diciembre pensó en confesarse, en llamar a su hermano, en escribir sus memorias, en beberse ese coñac tan añejado.

Los meses venían de vuelta y el clima cambió violentamente, la temperatura subió, y con las ventanas selladas no tuvo más remedio que encender el auto y salir a comprar un ventilador potente, tres días habían pasado y el jardín estaba seco, pensó en construir una cisterna para abastecerse de agua e incluso en aceptar aquella oferta de Valdivia de comprarle su casa, quizá sería mejor mudarse a un apartamento, en un piso intermedio, sin flores que regar, sin el sol directo, su refrigerador era muy chico y volvió de nuevo a la calle a adquirir uno más amplio.

Estaba mal, el mundo claro, esto era un anuncio, el fin estaba por venir. Venían los anuncios sobre la depredación de la selva, el calentamiento global, el descongelamiento de los polos y pensó en Nostradamus, en la Antártida , en la posible desaparición del Istmo. Por la tarde tembló. El volcán que observaba desde su ventana hizo erupción y en Juticalpa un pato y una gata concibieron un gapo, con la pezuña hendida y escamas. Revolvió el botiquín, y abrió ese viejo coñac.

Era el día de Candelaria cuando sus vecinos lo encontraron en su viejo sillón color escarlata con un libro en la mano titulado Edda poética, de Snorri Sturluson. Estaba completamente desquiciado.

La Hora, 7 de enero de 2009.