Acoso

No, ella no se lo buscó, no tuvo la culpa como algunos dicen, no debió taparse un poco más, ni dejar de sonreír, ella simplemente fue ella, pero claro, bajo estas circunstancias, país de machos, empresas de machos, calles de machos, un país a los pies de los hombres, es más fácil señalarla a ella.

Ella, yo, muchas mujeres, nos enfrentamos cada día al asedio de tipos que con miradas lascivas, con gestos ofensivos, con palabras estúpidas e insultantes y peor aún con las manos extendidas reafirman según ellos y ante algunos su “hombría”, abusando, atropellando, lastimando y violentando nuestro espacio, nuestro cuerpo.

Que es algo cultural dicen algunos, que la culpa es de las mujeres por coquetas, cambiando la expresión por supuesto ya que normalmente no es esa la palabra con que se nos califica, que nada nos quita una miradita, un ayayyay o un rozoncito sin querer queriendo.

Y así las cosas, porque ni modo, porque así ha sido siempre, y porque el que tiene más poder siempre abusa del débil, vemos mujeres con los ojos llorosos porque en el autobús las tocaron, mujeres que dejan sus empleos, un trabajo que realizaban bien y con gusto, por el asedio del jefe, o se aguantan los abusos con la boca callada por necesidad; niñas que son violadas por sus tíos, por sus padres, mujeres que aparecen cercenadas luego de haber sido ultrajadas por salvajes.

Y las leyes, bien gracias, jamás proceden, acá es más delito robarse una gallina que violar a una mujer, acá el acoso no está tipificado, acá a los tentones no les cortan las manos, yo les quitaría otra cosa. Acá las leyes son nada, no se hacen y las que existen no se cumplen, quizá porque los primeros que las infringen son los que deben velar por su cumplimiento.

Dicen por ahí que en instituciones en donde se defienden los Derechos Humanos, la dignidad de las personas, la vida, es en donde estos casos se dan todos los días; lo mismo ocurre con quienes tienen el poder de la palabra en vivo y en directo, entiéndase los medios de comunicación y además tras las puertas de los poderes del Estado, dicen y yo, no lo dudo. Ellas, ella, yo, no nos buscamos nada de eso, pero tal parece que en Guatemala estamos rodeadas de brutos.

La Hora, 7 de junio de 2006.

Comentarios

Fiamma dijo…
Gracias por alzar la voz y hablar en nombre de todas aquellas que a diario nos enfrentamos con esas cosas que mencionas en tu escrito... gracias!!!
Claudia dijo…
Lamentablemente muchas mujeres sufrimos esos abusos, tengo una pequeña hija y es horrible tener tantos medios respecto a eso, en este caso solo nos queda pedir para que nuestras hijas no pasen por algo tan indignante.
jcab dijo…
Triste pero cierto, el machismo es una de nuestras peores lacras, desde crímenes como las violaciones hasta posturas ignorantes como decir "va provocando" "se ve que le gusta que le digan cosas" "ahora se queja y entonces porque se viste asi?", esas son expresiones que se oyen a diario.

Hace poco hablaba aquí en Madrid con un grupo de amigos locales que estaban pelando a una compañera de su trabajo ya que ella se había quejado del entorno machista de su oficina, uno de ellos dijo que no entendía por qué se quejaba si luego ella iba vestida atractiva y se arreglaba, me quedé mudo ante el comentario por la ignorancia y estupidez reflejada así que como podés ver no solo es en Guate que hay retrógrados de ese tipo.

Saludos
Leon dijo…
Como decía una amiga tica, "si uso corto es para que me vean, al fin y al cabo, así son los hombres". Es obvio el subrayado machista del comentario, proveniente de una mujer que introyecta los valores de la cultura machista y que después, sin remedio, los pasará a sus hijos. El acoso existe, es imperdonable y es el resultado de generaciones de deformaciones psicológicas relativas al divorcio, cultural claro, entre sexo y afecto. Y al respecto, para seguir con lo de las instituciones públicas, para ejemplo, ahí está el Congreso, es un hervidero de este tipo de conductas. Recuerdo a una colega periodista que un día se presentó allí, muy cansada y con ojeras, a cubrir una fuente, el comentario descarado de uno de los más egregios padres de la patria, ahora lamentablemente con Alzheimer, fue "una señorita ojereosa indica que no pasó la noche sola, ¿verdad?". Repugnante.
Ana Silvia dijo…
Felicitaciones Claudia, muy bueno tu artículo, te salió de...la indignación!
Fer dijo…
muy buen articulo, lo único es que a mi punto de vista y para no caer en la debilidad que menciona, hay que luchar por una dignidad y una justicia equitativa para hombres y mujeres, por que esa es la manera da alcanzar la igualdad.
Tamara dijo…
Yo empezaría por ponerle el nombre a esos abusadores: de los Derechos Humanos, la PDH, de los medios no se, pero seguro en todos, de los diputados casi ninguno se salva, viejos verdes asquerosos.
Luisda dijo…
Felicitaciones Caby por su artículo y hacer representar con sus letras la frustración de muchas mujeres no solo de nuestro pais, sino de todo el mundo entero
Lucha dijo…
Buenisima....algun dia podremos poner nombres y apellidos de todos esos
cabrones
m dijo…
Regularmente paso del argumento feminista. No por macho, sino por estár elaborado en términos histéricos. Puedo entender porqué. Sin embargo, vale la pena hacer todo lo posible por plantearlo sin la histeria antimasculina, como lo has conseguido en esta piecesita, pequeña pero significativa y bien argumentada.

Pensar así ayuda, ayuda mucho a las causas feministas, y a los machos que nos solidarizamos.

Abrazote Claudia. Estás cada vez más incisiva y te felicito y agradezco la lucidéz. De eso se trata.
Roberto dijo…
En mi nuevo trabajo, justo al lado de mi oficina trabaja una diseñadora. Todos los días tengo que soportar el acoso al que se le somete. Todos los días, puntualmente viene a visitarla un tipo que intenta abrazarla, besarla... El primer día me sorprendió porque me parece demasiado! y pensé que ella reaccionaría de otra forma. Pero no, ahí siguen con su juego, todos los días, el acoso, la amenaza del beso, de los abrazos, de acercarse, de invitarla o secuestrarla para ir a almorzar -algo a lo que ya accedió-. Será que uno conforme pasan los años deja de verse en el espejo y comienza a cometer ese tipo de comportamientos tan lastimosos y ofensivos?

También tengo que confesarle que la actitud de ella no me gusta. No se le planta (el no es su jefe) sino siempre le habla como una niña, se presta a ese juego estúpido, le toma fotos, lo llama, lo busca en la oficina.

Creo que de los tres el que peor se siente con eso soy yo...

Saludos.

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