Y seguirá volando...


“Guatemala, patria de volcanes acezantes y aves del paraíso, es uno de los países más hermosos del mundo, y también uno de los más desdichados” . Basta con ver las portadas de los diarios: hundimientos de tierra, asesinatos de políticos, quiebra de bancos, para saber que es cierto.

Pero hoy no quiero hablar de eso, quiero irme por el lado de la belleza, la que se plasma en un lienzo, en un papel, por la hermosura del alma y el encanto del talento que sublima, que a veces te sustrae de la realidad y otras te enfrenta con ella: quiero hablar de Arnoldo Ramírez Amaya, El Tecolote, el pintor, el poeta, el artista.

Lo conocí a través de un reportaje que escribió un amigo hace ya varios años, y me cautivó con la fuerza de sus palabras, de su mirada, y de la intensidad con que sus dibujos expresan a Guate, a la vida, al dolor, a él mismo.

Genial como pocos, Ramírez Amaya ha pasado de cierta forma desapercibido por la mayoría de este país, tan bendecido con grandes talentos pero tan ignorante como pobre.

Inmortalizado por sus trazos, por su controversial forma de ser y por un documental, El Tecolote resurgió como esta ave (que me rima más en el espíritu que el Fénix) y vuelve con la reedición de este libro, con su rostro un tanto más sereno y ese talento que le brota por cada milímetro de su cuerpo.

Porque en realidad nunca se fue. Siempre estuvo ahí, creando y gestando proyectos y obras de arte que plasma con el trazo fino, firme y creativo que lo ha caracterizado siempre, que lo mismo le ha servido para llenar al alma, que para denunciar los horrores a que se ha sometido a la grandeza de este país.

La cita es hoy, a las 19:00 horas, en el Centro Cultural de España en Cuatro Grados Norte y, bueno, retomando la frase inicial de García Márquez, Guatemala es uno de los países más bellos del mundo y El Teco es uno de los seres que lo engrandece.

La Hora, 28 de febrero de 2007.

Comentarios

Leon dijo…
Me estalla que los medios destaquen, a manera de cliché, sólo su lado supuestamente oscuro. Que lo enfaticen como si sólo de él viviera este hombre. En el caso de ciertos comentaristas, de segundo estofe, que insistieron en lo mismo en la documental de marras, los comprendo, porque son demasiado mojigatos como para entender a un explorador de los extremos. Por eso me encanta tu nota, porque destaca esa quintaescencia del Tecolote que a pesar de todo, siguió destilando creación y excelencia. El Tecolote es un ser luminoso, todo lo demás le ha venido por añadidura.
mario noel dijo…
simplemente genial

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