mother merchandising

El 10 de mayo es una de las fechas que más me abruma, la cantidad de anuncios de electrodomésticos "para mamá", la cantidad de poemas, un tanto (bastante cursis) y esa consagración de la cual son objeto las mujeres que han procreado, termina por alejarme de los periódicos, la radio, la televisión y de algunas amigas que creen estar a punto de la beatificación por el hecho de ser mamás.

No soy madre, no sé si lo seré, pero tengo mamá y abuela y trato de pensar en ellas los 365 días del año y si no, ellas están ahí, recordándome su existencia. Trato de mostrarles mi cariño, de decirles que las quiero, de ser consecuente y paciente y también de recordarles, cuando es preciso, que fue su decisión tener hijos y dedicarse abnegadamente a un hogar.

Pese al orgullo que las caracteriza por ser dadoras de vida y a que se ufanan, con razón creo, de haber cumplido esa función de forma admirable, no puedo evitar en ocasiones ver en ellas un dejo de lamento producido por la frustración que la maternidad les dejó, y no lo digo en mal sentido, ya que por razones culturales su capacidad para traer vidas a este mundo las limitó y las privó de ser y hacer muchas cosas.

Creo que si me decidiera por ser madre, todo sería distinto, y no porque resienta o juzgue a mi mamá y su manera de criarme, sino porque los tiempos son otros, mi educación ha sido orientada a la autosuficiencia, a los roles compartidos y, la martirización de la madre, como ser que hace todo y deja todo por amor a sus vástagos no va conmigo.

Como seguramente no va con todas esas mujeres que siendo violadas, obligadas por X o Y motivo, por la pobreza y por la falta de educación, se hicieron madres a la fuerza, así como tampoco lo es, o mejor dicho lo fue, para aquellas mujeres, cientos sino miles, que debido a las pésimas condiciones de salud o a su inexistencia y al machismo perdieron su vida en el intento de poblar al mundo.

No intento para nada restarle valor a la función de las madres, ni al amor y cuidados que prodigan, sólo quiero reflexionar sobre la banalización que nuestra sociedad consumista y machista, además, ha hecho de este rol, justificando en ciertos casos con la maternidad la opresión, la limitación y la violación de los derechos humanos de las mujeres. Me choca pensar en mi mamá y asociarla con sartenes, me revienta ver las ofertas de lavadoras y planchas en estos días y odio los tulipanes muertos que las tarjetas de crédito regalan en mayo.

Para mí, ser madre va mucho más allá, es una función de amor, de responsabilidad y de compromiso, como muchas otras acciones de la vida.

Así pienso ahora y sin embargo, confieso que me aterra pensar que dentro de algunos años pueda encontrarme en estas fechas una licuadora con una moña anudada.

La Hora, 11 de mayo de 2006.

Comentarios

Juan Carlos Barboza G. dijo…
Hola Claudia.

En primer lugar enviarte un saludo desde Costa Rica.

Durante el día de hoy, buscando información relacionada con mis actividades profesionales a nivel de mi empresa, pude ve el comentario que tu persona realizo en LA HORA, con el nombre de Ordinaria locura Mother merchandising, el pasado jueves 11 de mayo. La verdad me parece muy bueno el comentario.

Soy un hombre que piensa, que la mujer, como persona humana que es, merece igual que el hombre la educación, la superación profesional, una realización en todas sus áreas. Es claro, que nuestros países latinoamericanos, existe y existira por tiempo esa cultura machista por un lado y por otra una concepción de liberalismo en la actualidad, que también lejos de acercar, divide, proponiendo una idea de competencia desenfrenada muchas veces entre hombres y mujeres, que hasta en las relaciones de pareja, sean noviazgos o matrimonios, se presta para no crear unidad familiar, sino división, comparaciones.

Pienso que hombre y mujer tienen roles por naturaleza, pero es no es razón para que ninguno de los dos profundice y avance hacia una mayor integración.

El papel de la mujer en la familia, es trascendental, igual el hombre, ambos son responsables de establer la mejor forma de sacar adelante las distintas actividades familiares o de hogar, desde las actividades de limpieza, pago de gastos, educación de los hijos. La bendición de la mujer de ser fuente de vida, es un milagro extraordinario, un don exclusivo, pero donde el hombre debe estar como compañero paso a paso con su pareja.

Pienso que la vida, tiene sus etapas, lo importante es ir responsablemente y con sabiduria cumpliendolas, evalúando las prioridades en cada etapa, sin dejar de caer en una indiferencia hacia los problemas de la sociedad a nivel de familia, sociedad, profesional-laboral, etc. Hay personas que consumen sus vidas, a una busqueda frustrante del "éxito" y el logro, a estudiar una y otra carrera profesional, hacer la mejor o el mejor, a cuentas de su propia vida, dejando de ser persona, y dejando de ser féliz. El AMOR, en último caso, es el motor que da sentido a nuestra existencia, y cuando este de alguna forma esta fuera de nuestra vida, la vida tiende a marchitarse, a volverse monótoma, y hoy,tanto el hombre, como la mujer caen facilmente en esto, como tu dices por el consumismo, y una idea de felicidad falsa, materialista, donde se busca en cosas y en personas la seguridad añorada, algo que solo puede partir de nuestro propio ser.

Excelente que seas una persona que expresa lo que piensa, te felicito.

Cordiales saludos

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