Ser y pretenderlo

Puedo enfrentarme a lo primero, aunque no siempre lo consigo (soy, voy…), pero pretenderlo en el sentido de imaginar, soñar y creer ser alguien distinta (negarme), imposible. ¿A qué viene esto?, simplemente, a que me doy cuenta de que en ese camino, que inicié hace casi todos mis años de encontrarme y entenderme, el cual en algunos momentos se me hizo como un laberinto, me hice, y soy, a diferencia de muchos, muchas y un montón que caminan en las calles cual zombies sin ser, sin sentirse, sin vivir “su vida”, porque la que enfrentan, la que comulgan y la que sonríen en sus licencias, cédulas, pasaportes y membresías, es una adaptación de Beberly Hills 90210, Friends, Sex and the City, alguna novela mexicana o el catecismo, encíclicas y otros documentos bíblicos-religiosos, que no se cómo se llaman, que no leí (o sí) y que no me interesan.

Lo cierto del caso es que, en medio de mis interrogantes algo he encontrado, un poco o bastante, de autenticidad; de cordura-locura o lo que encuentro bastante similar, libertad; versos propios y ajenos ad hoc para mis noches de juerga, o en vela, o con velas, puede ser. Una mente dispuesta como mis pies a caminar, avanzar, seguir, crecer; espontaneidad para sonreír, reírme, carcajearme y llorar según se de el caso, el momento o la situación, para disfrutar de un abrazo y darlo sin empacho, pena, vergüenza o temor, los no, ya no me joden, tan sólo los silencios, ya no me calló, no asiento y ya tampoco remilgo por todo, total cada quien, cada cual….

Y que bueno que no voy como otras, otros, un montón que repasan su libreto matutino junto con el café descafeinado que beben siendo ligths, cools o simplemente moderados, que mis capítulos de existencia no tienen siempre un final feliz, que no soy la cenicienta, ni “nada que ver”, que no me aporreo el pecho, ni reflejo mi fe, que si la tengo, con un billetito doblado en la ofrenda dominical, que ni niego mis ayeres, ni escondo mis deseos futuros.

Soy, fui y seré, bienvenido mañana.

Pispizigaña, 3 de abril de 2007

Comentarios

Leon dijo…
En otras palabras estás describiendo a una persona auténtica. Yo creo que lo mejor para evitar ciertas angustias es la transparencia, como decís, evitar los dobles y las colas y vivir según los cánones que uno mismo se haya autoimpuesto. Así, se lleva una vida bella.

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