Apostémosle al turismo

Cuando se acerca el 1 de octubre se esperan artículos a favor de la niñez, con motivo del 1 de diciembre se toca ligeramente el tema del VIH-SIDA y el 8 de marzo ya se empieza a dar más espacio al tema de los derechos de la mujer. Pero todo el espacio dedicado a estos temas se queda pequeño a la par de toda la información que se difunde en fechas como el 14 de febrero, el 10 de mayo, el 15 de septiembre o, peor aún, cuando se va a realizar un partido de fútbol en el cual exista la muy remota posibilidad de que la selección clasifique para el mundial.

Sin embargo, hace 25 años que se conmemora, cada 27 de septiembre, el Día Mundial del Turismo, y yo hasta ahora no lo sabía, pese a que Guatemala es uno de los países que ofrece un enorme abanico de posibilidades en cuanto al tema, pese a que contamos con tantos ecosistemas, idiomas, etnias y con tanta riqueza arqueológica y gastronómica, en nuestro país poco o nada se habla al respecto, y eso que el turismo es una de las principales fuentes de ingresos para el erario nacional.

El Gobierno, la iniciativa privada, los medios de comunicación y la población en general parecemos no estar concientes de la importancia y el potencial de todo esto y no hemos ponderado a este tema como se debiera, ni contribuido lo justo para que la industria del turismo se desarrolle completamente.

Está comprobado que el turismo, implementado de manera adecuada, justifica su mote de industria sin chimeneas, amén de que permite que se desarrollen económicamente personas y asociaciones que, debido a la situación social del país no han tenido acceso a la educación formal y menos aún a la universitaria.

Es por tanto una fuente vital de trabajo, una clave para el desarrollo sostenible, una ventana al mundo para mostrar nuestra cultura y una actividad por medio de la cual se hace necesaria la conservación del ambiente al cual, siguiendo los controles apropiados, no contamina y, por el contrario, motiva a cuidar cuando se descubre su potencial para atraer al turismo de aventura y a quienes disfrutan de los deportes extremos.

Sería interesante, y de hecho debería ser casi una obligación, que Guatemala fuera la sede de este importante evento mundial en fechas futuras para que nuestras instituciones turísticas, públicas y privadas, así como la población en general, estén en contacto con el corazón mismo de esta actividad a nivel internacional.

Ojalá que este tema empiece a ocupar espacio, no sólo en los medios, sino también en las agendas de los funcionarios de Gobierno, para que se creen leyes que protejan de forma adecuada el patrimonio cultural, se valore a nuestros indígenas, se respeten los más de 21 idiomas mayas que se hablan en el país y se fomente su práctica y por qué no, para que celebremos esta fecha diariamente, ofreciendo una sonrisa al turista, mejorando el trabajo migratorio en el aeropuerto y, en fin, implementando políticas de Estado que eleven nuestros estándares de servicio, para hacer del país un destino seguro que nos permita explotar todos sus atractivos en beneficio propio y, a largo plazo, heredar algo más que deudas a las futuras generaciones de guatemaltecos.

Comentarios

Goathemala dijo…
Rubrico todo lo que dice. Es un tema que nos duele a mi esposa y a mi.

Ir a Guatemala desde España sale por aproximadamente unos 1200€. Ir a Costa Rica o a Ecuador, supone un desembolso máximo de 650,00€
¿Por qué no llegan a acuerdos con compañías de bajo coste? Le aseguro que los españoles llegarían casi en masa apenas se solventara algo el tema de la seguridad.
Saludos.

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