miércoles, febrero 16, 2011

Día de la No Violencia hacia la Niñez

Este domingo 13 se conmemora el Día de la No Violencia contra la Niñez, algo que nuestra sociedad parece no concebir, porque diariamente mueren por causas violentas al menos dos infantes. El dato es abrumador y consterna ver que muchas de esas muertes van precedidas de señales de tortura y abusos sexuales.

El caso más reciente de la adolescente de 16 años desmebrada nos muestra la saña y vileza con la que los asesinos actúan y, claro, la gran tranquilidad con la que realizan sus fechorías dada la impunidad que reina en el país.

Durante 2010 más de 535 menores de edad murieron por la violencia en el país, un buen porcentaje de los jóvenes asesinados fueron hallados atados de pies y manos, muchos aparecieron con el tiro de gracia y el 98 por ciento de las niñas y adolescentes fueron violadas.

Por otro lado están todos los demás actos que constituyen violencia: maltrato (físico, verbal, psicológico y sexual), tanto en las escuelas como en los propios hogares de los niños y niñas; la trata y explotación sexual y la explotación laboral de pequeños incluso de menos de seis años de edad, esto por citar algunas de las muchas maneras en la que los derechos de los niños y niñas son violentados.

Por otro lado, está la carencia de servicios de salud y servicios educativos adecuados, obligación del Estado, que desde hace mucho ha sido una violación constante a los derechos de la niñez ratificados por Guatemala en 1989.

Así que, quizá esta efeméride es oportuna para recordarles a las autoridades que tienen la obligación de respetar los convenios ratificados y todas las leyes aprobadas por el Congreso de la República, especialmente en este caso la Ley de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia. Una ley que tiene un nombre que puede provocar risa o llanto, porque si en el país no se le brinda a la niñez protección, el añadido de integral es una burla que no tiene perdón, cuando se obvia su existencia y se vulnera lo que ahí se establece.

Lo cierto del caso es que tanto las autoridades como las empresas (valiéndonos del moderno término de responsabilidad social), las organizaciones no gubernamentales y la sociedad en general tenemos que hacer algo para que esta ola de violencia pare, ahí sí que como dice la campaña de Unicef, nos toca a todos hacer algo. Tal vez un punto de partida sea ser más responsables con nuestros hijos e hijas, denunciar todo acto de violencia hacia la infancia y exigir a las autoridades a través de cartas de lectores, marchas y los distintos espacios de expresión que existen que cumplan con su trabajo, que utilicen adecuadamente nuestros impuestos y que respondan a todas esas promesas de campaña. Por cierto, es también oportuno empezar a plantearles todo esto a las y los candidatos a elección de cargos públicos.

Jueves 10 de febrero de 2011.

Lugar común en la actualidad guatemalteca

Hay días en que nada sale bien o nada sabe bien. Así se sentía Matilde esa mañana, cansada, pero con un peso mucho más fuerte que el que el trajín diario provoca, fastidiada quizá, un poco angustiada tal vez, entristecida, al borde de la depresión y sin saber por qué. Sin tener claro un motivo, una razón, algo certero que la molestara.

Todo empezó antes de que la luna partiera, los sueños --a veces pesadillas-- vinieron a perturbar su mente con imágenes desconocidas a ratos y por momentos con rostros sobrepuestos que intentaban robarle esa tranquilidad que el estar arropada y en casa le inyectaban.

El despertador sonó esta vez como un bálsamo y el agua tibia --fría jamás-- espabiló un poco esas ideas que no se iban del todo y es que quizá había algo más que aún no descifraba, se lo decía su instinto, su inseguridad maquillada de mujer independiente, había algo, palpitos que les dicen que junto a los sueños intranquilizaba.

Esa mañana todos los sucesos apoyaban esa sensación de molestia. Todos los semáforos en rojo, los vendedores de tarjetas para el celular ausentes, los parqueos copados en su área de trabajo, el café ácido y esa reunión de trabajo larguísima e irrelevante.

El escritorio estaba copado de papeles y el resto de personal de la oficina brillaba por su ausencia. Más tarde el almuerzo le regaló un pelo --no en la sopa, pero si en el arroz--.

Y aquella punzada seguía ahí atormentándola, confundiéndola por querer relacionar los sueños nocturnos con la realidad. Matilde no podía concentrarse, todo parecía espantoso esa tarde acalorada y lluviosa, vaya contraste.

No podía más, tomó su bolso y enfiló hacia el estacionamiento pensando en buscar un café decente, un lugar acogedor y regalarle tiempo al libro que llevaba en el baúl desde hace más de un mes esperando que sus dedos acariciaran sus hojas.

Mientras buscaba en ese lugar indómito --llamado por algunos, cartera-- las llaves de su auto, sintió una pequeña punzada en la espalda. Una voz le dijo: silencio, tranquila, entrá en el carro del otro lado y no intentés nada tonto porque no vas a poder contarle esto a tus nietos.

Horas más tarde despojada ya del auto y el bolso, y claro sin ese libro que acariciar, caminó con el pulso exaltado hacia esa tienda con rótulo de Alka-Seltzer, para prestar un teléfono sin recordar siquiera el número que debía marcar. Y gracias a esa voz con una historia que narrar a sus hijos, nietos, vecinos... un cuento como muchos, miles, un lugar (hecho) común en la actualidad nacional.

4 de febrero de 2011.

Paciencia

Hoy mientras conducía mi auto de la casa al trabajo en la radio reportaban un incidente armado en la Calzada Mateo Flores y pedían a quienes transitan por ahí... paciencia.

Un día antes, en las mismas circunstancias, Dalia Santos, vocera de la Policía de Tránsito de Boca del Monte informaba sobre el asesinato de un piloto de buses en esa área y solicitaba a quienes por ahí circulan o bien utilizan ese medio de transporte... paciencia.

Hace unos días fui en busca del boleto de ornato, -nombre que para empezar no tiene lógica, porque no veo adornada (al menos limpia e iluminada) la zona que habito-, la cola era larga, aunque no tanta como la cara de la empleada que de muy mala gana atendía la ventanilla en la que yo pagaba y que para colmo contestó el celular y me dejó un buen rato esperando, mientras yo pensaba... paciencia.

Buscando unas yardas de tela en una tienda supuestamente de prestigio, tuve que esperar más de 10 minutos para que me indicaran que debía de tomar un número en la entrada, cosa que era imposible saber, ya que el policía de seguridad privada del lugar estaba recostado sobre el dispensador. Luego de eso, vi las agujas del reloj correr hasta que la dependiente tuvo a bien atenderme, -si es que lo que hizo puede definirse como tal-, y de muy mala gana decirme que no podía bajar el rollo de tela que me interesaba porque pesaba mucho y que mejor me fuera a la sucursal del bulevar Los Próceres. Rumiando mi enojo salí pensando en esa frase del radio... paciencia.

Salgo a la calle y la contaminación visual me enferma, no me importa si Arzú es orden o que Suger sea diferente, me desagrada el rostro de Sinibaldi hablando de una ciudad segura, -jaja-, y humana, -por favor-. No sé por qué González dice que ahora es cuando y si Baldizón puede o no. Me abruma tanto color chillante colgando en mi camino -y eso que en la ciudad no puedo quejarme tanto por los árboles y piedras-, al menos el hijo de Otto Pérez desapareció de mi espacio diario pidiéndole a Mixco que hable. Pero como con todo lo demás no puedo hacer nada, no me queda otra que tener... paciencia. Si desarrollar esa capacidad de soportar con resignación ofensas, abusos, improperios y cinismo, aunque creo que la mayoría de guatemaltecos tenemos un gen con esa habilidad incorporado.

Jueves 27 de enero de 2011.

Redes de apoyo

Desde hace ya algunos años Gregorio Cuyuch ha desarrollado su creatividad, extendido sus funciones y ayudado a hacer realidad los sueños de muchos niños y niñas. Don Gregorio, como le llamo, ha organizado un proyecto para conseguir becas para estudiantes del área Ixhil. De esta cuenta el año pasado 55 niños y niñas pudieron acceder al sistema educativo, gracias al apoyo de guatemaltecas y guatemaltecos conscientes de que el desarrollo del país es una tarea compartida.

El proyecto está diseñado para ayudar de varias formas a estos infantes ixhiles. La primera, es un aporte mensual (de enero a noviembre) de Q150.00 que puede depositarse en la cuenta de Banrural número 3052042753 a nombre de: Beca estudiantil Ixil kichè. Con este dinero se paga el salario de los maestros que imparten clases en Santa Clara Chajul. Y es que de todos es sabido, que muchos de los maestros y maestras asignados a lugares tan remotos, -porque nunca pueden dar una plaza pensando en la cercanía-, asisten una o dos veces por semana e imparten de tres hasta seis grados a la vez, lo que obviamente redunda en una educación raquítica e insipiente.

Pero como no sólo los niños y niñas de Santa Clara asisten a la escuela, sino que también deben de movilizarse de cantones y caseríos "cercanos", -por decirlo de alguna forma, por ejemplo los estudiantes de Xecoyeu deben viajar cuatro horas, los de Mirador, Nuevo Amajchel, Antiguo Amajchel, Bella Vista, Pal y San Antonio Uspantán, si quisieran hacer el recorrido caminando se tardarían aproximadamente día y medio-, para colaborar con ellos existe otra modalidad de apoyo de Q100, como beca parcial de transporte.

Otra manera de apoyar es becando, por la misma cantidad, que a los niños y niñas, a las y los adolescentes del área para asistir a la Telesecundaria que luego de 10 años de lucha fue abierta en Santa Clara Chajul. Vale decir que para lograrlo, don Gregorio y la Comunidad debieron vencer varias barreras: no tenían luz, así que consiguieron paneles solares, construyeron el local e hicieron todas las gestiones ministeriales (incluso, haciendo llamados a través de los medios de comunicación). Una Telesecundaria se caracteriza por apoyarse de un solo docente por cada grado, responsable del proceso educativo en todas las asignaturas, pero las limitaciones con las que cuentan aún son grandes y solo han podido tener dos maestros para tres grados y necesitan poder pagarle a un maestro todo el año, para poder cubrir un salón más.

Este esfuerzo ha dado ya grandes frutos, en 2010, 15 alumnos terminaron su tercero básico y ahora empiezan a estudiar en Nebaj magisterio y enfermería.

Así que si quiere y puede apoyar a uno de estos niños, comuníquese con don Gregorio a los números 51566993 y 40621514, y cuéntele a quien pueda de este proyecto para que pueda ser realidad.

21 de enero de 2011.

Policías de la moral

Qué risa. A falta de buenas ideas o de voluntad y honradez para desempeñar bien sus cargos y ejecutar programas adecuados para mejorar la calidad educativa en el país, las autoridades del Ministerio de Educación han "prohibido" que las y los adolescentes se enamoren. Las disposiciones que los funcionarios guatemaltecos anuncian son casi siempre de esta envergadura, es decir, tontas.

Yo me pregunto, ¿por qué mejor no trabajan para desarrollar un buen programa de educación sexual en las escuelas y colegios y lo implementan?, eso sería más lógico y quizá así se evitaría que muchas mujeres abandonaran a sus hijos a unas horas o meses de nacidos como se ha visto en todos los medios de comunicación en la primera semana del año.

En Guatemala, el índice de embarazo adolescente es alarmante y sin embargo, la palabra "sexo" sigue siendo tabú, inapropiada, sinónimo de pecado. Que eso es cosa de la familia dice la Iglesia y la cartera de Educación y sí, pero ¿cuántos adolescentes tienen una "familia"?, ¿cuántos cuentan con padres y madres que pueden hablar apropiadamente sobre el tema?, porque jamás les explicaron la sexualidad de una forma natural, ¿cuántos no descubren desde los primeros años de vida toda esta temática a través de la televisión y de una manera incorrecta?

Por qué prohibir enamorarse, como si los sentimientos fueran algo que puede controlarse, por qué no mejor orientar a los jóvenes, educar, quitarse esa mojigatería y cumplir con el papel de maestros adecuadamente.

Cómo piensan controlar este tipo de situaciones, cuando no han podido evitar el tráfico de drogas, el consumo de alcohol y la violencia en las aulas. Cómo piensan cumplir con esa misión de celadores, cuando en muchas escuelas las y los maestros aparecen tan sólo una vez por semana, o tienen salones con más de 70 estudiantes. No se ha logrado aún evitar que algunos docentes abusen de las y los alumnos, no se ha logrado que la asistencia de las y los estudiantes a las aulas sea constante.

¿Qué van hacer con las estudiantes que ya son madres?, ¿van a prohibirles hablar con sus compañeros para que su experiencia no trascienda? Antes de tratar de proteger la moral de las y los jóvenes, deberían de garantizar la educación para todos y utilizar adecuadamente los recursos para ello. Por cierto, ya que están juzgando a ex presidentes y funcionarios por manejo inadecuado de los dineros del Estado, ¿cuándo van a procesar al ex presidente Berger y su gabinete por el desvío de fondos de Educación a la construcción del aeropuerto, que por cierto no han terminado?

Jueves 13 de enero de 2011.

Perquín

En las montañas de Morazán, en el Oriente de El Salvador se encuentra el municipio de Perquín. Había escuchado hablar de ese lugar, de lo ocurrido durante la guerra y del Museo de la Revolución que allí se halla y aprovechando mis vacaciones en el vecino país, fui hacia allá para conocer.

El municipio estuvo en lo que se llamó la Zona Roja del control guerrillero de El Salvador durante el conflicto armado, seguramente por ello alberga este museo, fundado por Rolando Cáceres o Comandante Mario como un homenaje a los héroes y mártires de la guerra.

Luego de pagar un dólar y veinte centavos para ingresar, aparecen ante mí imágenes de hombres y mujeres que murieron peleando por la libertad de su país, entre ellas por supuesto la foto de Farabundo Martí.

Notas de periódicos que relatan lo que ocurría, las masacres, los abusos cometidos contra el pueblo, afiches (muchos de ellos en alemán) en donde se plasma la ideología de las y los revolucionarios salvadoreños y hago énfasis en el género, porque una de las cosas que más me llamó la atención fue la presencia de la mujer en todo el conflicto, a diferencia de acá, que en contadas excepciones se hace referencia a las mujeres como protagonistas; allá tienen un lugar preponderante en todo lo que se encuentra en cada una de las salas, principalmente en la que simula ser una cabina de la Radio Venceremos.

Muchas armas utilizadas durante la guerra, una computadora portátil (antiquísima) y una televisión de bolsillo, para saber sobre lo que estaba ocurriendo y ver los sábados a Cantinflas como reza el letrero que la acompaña, son algunas de las cosas que pueden observarse.

Pero quizá lo más impactante, es el enorme agujero que dejó la explosión de una bomba de 500 libras que lanzó el Ejército durante la guerra y el campamento guerrillero que se encuentra a unos cuantos pasos, en donde se puede ingresar a un tatu (agujeros dentro de la tierra donde se escondían los guerrilleros), caminar por un puente de hamaca, ver las improvisadas clínicas y de nuevo escuchar en todo momento las transmisiones de la Radio Venceremos animando a quienes luchaban para seguir adelante. Al salir de allí no pude dejar de pensar en Roque Dalton, por cierto el poema de amor que escribió también tapiza un pedazo de pared del museo; en Claribel Alegría, en Miguel Mármol y claro pensar en mi país, en su guerra, en tanta destrucción y tanta lucha por una vida digna. Ojalá en Guatemala hicieran algo similar, y se rindiera homenaje a nuestros héroes y mártires que los hubo por supuesto, ojalá nos sintiéramos más orgullosos de haber tenido hombres y mujeres valientes y que los más jóvenes valoraran todo eso.

7 de enero de 2011.

Trifinio

28 de diciembre, el Día de los Santos Inocentes pasó desapercibido y antes de que el despertador sonara, Inés despertó para recordarnos que estábamos vivos.

La luz del sol apenas se vislumbraba y ya San Pedro Nonualco, Guadalupe y Verapaz se iban perdiendo. El sueño nos venció y fue hasta en Apopa que el hambre nos trajo de nuevo a la realidad.

Morfeo nos venció de nuevo y en La Palma empezamos a disfrutar del paisaje. Las sonrisas y el afecto de las personas de Citalá llenó nuestros rostros de color y nos cargamos de energía para cruzar tres países en menos de una hora. Luego de los trámites aduaneros nos encontrábamos en Nueva Ocotepeque y minutos después en la tierra del Cristo Negro.

Qué increíble, tantos años de vida, de jactarme de mi chapinidad y no había visitado su santuario. Me conmovió. Soy una persona que suele afectarse rápidamente, pero la maternidad ha puesto más sensibles todas mis acciones. Sólo ver ese templo inmenso, blanco, imponente y la devoción de las personas que lo visitan erizó mi cuerpo. Mientras esperaba en la cola para llegar a los pies del Señor de Esquipulas hice un listado de peticiones. Ansiaba llegar hacia el altar y pedir, me tranquilizaba la idea de hacerlo.

Terminados los ruegos, vinieron los dulces de coco, las velas, los souvenirs (sombreritos readornados que un tiempo me parecieron kitsch y hoy me sabían lo más dulce del mundo). El calor se intensificaba, lo notaba más que en mí en el salpullido en las mejillas de Inés.

Subimos al carro y emprendimos de nuevo el viaje hacia Citalá, no sin antes probar unas baleadas en tierra hondureña. La noche se impuso. Los comentarios en el automóvil cesaron.

Faltan dos días para que termine el año y no ha habido un recuento de momentos, ni propósitos que no cumpliré dentro del inventario de mis pensamientos.

El silencio me hace cavilar y me doy cuenta de que recibí mucho, muchísimo y que luego de peregrinar hacia un lugar tan especial me faltó humildad y gratitud. Llegue a pedir, a demandar bendiciones y mi mente no pudo detenerse un instante para que mi corazón dijera gracias. Con los ojos aguados, lejos ya de Guatemala, con una pantalla tapizada de letras, tengo un solo pensamiento (pensamiento y sentimiento unidos): gracias, muchas gracias. Amén.

Jueves 30 de diciembre de 2010.

Nochebuena

Vino antes. Veintenas de niños y niñas esperaban a que la piñata de Santa Claus descendiera un poco. Ese regordete vestido de rojo pendía de lo alto de un lazo frente a la Municipalidad de San Pedro Nonualco en la Paz, El Salvador. Dentro de la casa edil corrían otros infantes emocionados. Celebraban el 19 de diciembre por la tarde, la Nochebuena.

Lo habían planificado desde hacía tiempo y luego un día antes habían empezado a visitar cada barrio llevando piñatas, dulces y regalos. Esta tarde los niños y niñas de El Centro, Concepción y San José celebraban entre risas y empujones una fiesta que ya es tradición en este municipio. Después de Santa Claus, vinieron Dora la Exploradora, Winie Poo y Hello Kity a recibir palazos.

Un Santa Claus Sampedrano (Alex Gutiérrez) y la niña (expresión salvadoreña para referirse a una señora) Ana María, corazón de esta celebración, veían que cada niño tuviera la oportunidad de pasar y cuidaban de que los más pequeños no fueran a lastimarse.

Don Sergio, el alcalde, se dirigió a los niños y niñas para saludarlos y luego uno por uno, se ordenó en la fila del barrio en que viven para recibir el presente.

Sus sonrisas brillaban, mientras muñecas, mueblecitos y carritos de cuerda salían de las bolsas. Inés también recibió un juguete. Su primera Nochebuena se adelantó unos días enmarcada en un ambiente solidario, festivo y organizado. No pude dejar de imaginarla con tres años más empuñando el palo para atizarle una zurra a un muñeco de papel de china.

La fiesta continuó en las calles, los pequeños estrenaban su regalo. Yo también seguí festejando con unos buñuelos de yuca y miel de plátano con un vaso de chilate (atol de maíz tostado), donde la niña Amalia.

Faltaba aún la semita pacha, el pan alemán y más pupusas y chichiví (una bebida de piña). Muchos días de celebración de la vida junto a una nueva vida rodeada de amor y mimos. Una Nochebuena alargada, acompañada, distinta a las de otros años. Unas noches buenas especiales.

Jueves 23 de diciembre de 2010.

Ángel

Lleva en la cabeza un gorrito de Santa Claus algo percudido, un suéter raído y unos zapatos con ventilación incorporada. En las manos y brazos cuelgan tiras de dulces, diademas con cuernos de reno y tarjetas de Tigo y Claro con triple saldo en recarga electrónica.

Más allá, sobre el arriate, dentro de una caja de cartón tiene también muñecos de nieve de resorte, galletas con marshmallows con baño de coco y un pedazo de pizza que le dio el del carro azul, dos semáforos atrás.

Se escurre entre los autos con la venta a cuestas y entre vueltos, bocinazos y esperas que marca el verde, ve como la tarde se va perdiendo entre los edificios que sólo conoce por fuera.

Ángel quizá viva en El Paraíso, en el uno o en el dos y sin nubes y resplandores de Santos. Llega a su casa-cuarto, siempre de noche junto con otros dos niños, su hermano Ramón y su primo Marco Antonio, a entregarle las cuentas a su padrastro Fernando. Su hermana Cecilia se fue de la casa hace un mes, porque ya no aguantaba las manoseadas de Fernando y los abusos constantes de los chavos de "la mara", porque es bien bonita como la mamá, según cuenta Ángel.

Ángel no estudia. En enero vende lápices, borradores y estuches para lapiceros. En febrero corazones. Luego con la Semana Santa la venta varía y así entre salvavidas, flores, tarjetas y estuches de teléfono, loroco y sorbetes el año se va.

Trabaja de lunes a domingo, aunque este último día también sale a jugar, una chamusca dice, o tapitas.

Ángel tiene un ojo morado porque la semana pasada se le fue el tiempo viendo la tele que está sobre la refri de la tienda de doña Xiomara y cuando llegó a la casa Fernando lo golpeó. "Me lo había advertido", explica. "Me dijo como siempre, luego de escupir sobre el piso: cuando esta escupida se seque te quiero aquí, sino ya sabés como te va, y si ya sé cómo me va, cuando no es el ojo, son las piernas, o si no la espalda con el cincho, pero más con la hebilla", narra.

"Pero también es bueno, porque a veces me da del vuelto del octavo para que me compre tostadas o plátanos fritos en la esquina de la parada". Ángel termina su historia y Matilde paga lo comprado, unas galletas de esas de baño de coco, una diadema para la hija de Alejandra y una recarga de Q50.

"Si pasa mañana", le dice Ángel, le consigo una gorra como la mía como quería.

Jueves 16 de diciembre de 2010.

Derechos ¿cuáles?

Mañana 10 de diciembre se celebra el Día de los Derechos Humanos. Y está muy bien, siempre y cuando esos derechos puedan ejercerse. Así las cosas, habría que preguntarse ¿cuántos guatemaltecos y guatemaltecas los conocen?, para empezar, y luego ¿cuántos los disfrutan?

Y es que el porcentaje de personas que en este país conocen y viven ejerciendo sus derechos es mínimo. Los medios masivos, el turismo y por supuesto el lavado de dinero maquillan muy bien Guatemala, ahora iluminada al son de las fiestas venideras, pero debajo de esas capas de edificios de espejo, luces de colores, vallas gigantes y malls gigantes, existe un país con el índice más alto en desnutrición en el continente, similar al de los países en conflicto, y además, mueren diariamente casi el mismo número de personas de las que mueren en la guerra.

Cientos de niños y niñas dejan de estudiar para ayudar al mantenimiento de sus familias, otra cantidad similar lo hacen porque no existe la infraestructura adecuada, porque no cuentan con documentos de identificación que les permita ingresar a los mismos, o simplemente porque su rendimiento es nulo, por la desnutrición, claro.

Docenas de niñas son secuestradas para ejercer la prostitución, y una cifra parecida de infantes son dados en adopción bajo circunstancias anómalas, poniendo en riesgo, no sólo el ejercicio de sus derechos, sino también su vida.

Muchísimos niños y niñas mueren por problemas estomacales o por neumonías y muchos adolescentes engrosan las cifras de las pandillas por considerar esos grupos como la única familia que puede darles atención, si no cariño.

Detrás de este país de pasos a desnivel, tráfico descomunal y muchísimas tiendas de comida rápida, los políticos aprenden a utilizar las redes sociales y se ganan la simpatía de las y los ciudadanos mientras ofrecen pena de muerte, más policías y hacer lo opuesto al gobierno de turno, olvidando dentro de sus programas y propuestas a la niñez y toda la problemática que enfrentan.

Debajo de este país multicolor con bajas temperaturas y un aeropuerto de lujo, la miseria se expande y el silencio cunde. Sería oportuno salir a las calles por los cientos, por los miles de niños y niñas cuyos derechos son vulnerados, cuyas vidas se están limitando desde tan temprano, cuyos sueños se están convirtiendo en pesadillas. Como he dicho en otras ocasiones, estos son los temas que deben mover al país. Si buena parte de la sociedad se conmovió con la muerte de Rosenberg y la ciudad completa y más se trastornó, con más razón debería unirse y hablar por la niñez, una fecha como el 10 de diciembre se presta para esto.

Jueves 9 de diciembre de 2010.

Salidas

En el principio todo era oscuridad, cuando el universo se creó y antes de que esa doctora te trajera al mundo. Enfrentarse a él no fue fácil, si lo sabré yo que aún no logro entender muchas cosas, pero bueno, había que hacer la lucha, y luego de llantos, eructos, pañales de tela, cólicos y escaldaduras diste tus primeros pasos. Cuántas veces te caíste, como yo, las cicatrices de tus rodillas y esa pequeña hendidura a un costado de tu ceja lo recuerdan permanentemente. Ibas muy rápido, quizá porque anhelabas con todo tu ser salir de ahí, encontrar un lugar seguro, lejos de esa vida apaciguada, aplacada por la palabra de Dios, y la resignación manifiesta de tus padres, los míos, a esa vida cuadriculada entre la escuela, el "hogar" y el templo. Domingos enteros repletos de aleluyas, mientras los pies palpitaban dentro de esos horribles zapatos dos tallas más pequeñas.

Dios proveerá, decía el padre, y esperaba el maná del cielo y las limosnas que le sobraban al pastor, mientras le hacía la barba tapándolo con un paraguas cuando visitaba a otros tristes cristianos que como él carecían de empleo.

Mientras la madre, pálida y abrumada pegaba remiendos en los raídos vestidos que le sobraban a gringos gigantes y caritativos que enviaban cada poco cajas con ropa grande y opaca, lápices gastados y libros en inglés.

Te llevaba ventaja, años de miseria y me fui corriendo cuando aquellos misioneros me vieron con compasión y me ofrecieron su ayuda, dije "Gloria a Dios" con verdadero sentimiento y no miré para atrás, temiendo que me pasara lo mismo que a la mujer de Lot al volver a ver el mundo corrompido, sucio y desastroso.

Te cargaste el trabajo de llevar el paraguas con la mano estirada, de poner más remiendos, de escuchar más sermones, promesas y salmos.

Creíste que como yo, podrías emprender la retirada de la mano de un alma compasiva, pero no te fue tan fácil. Tal vez por eso optaste por lo segundo, muchos dicen que es un camino fácil, que no conduce a nada, que perdiste el paraíso.

Yo tengo que fingir que están en lo correcto y pedir por ti, junto a ellos, mis bienhechores, pero sé, que por oscuro que sea ese camino es más placido que el que marca la miseria, buscaste tu lugar seguro robándole a esa doctora la llave de la despensa, te fuiste de este mundo, rápido, como yo, sin ver atrás ese templo repleto de infelices esperando el nuevo reino.

Jueves 2 de diciembre

Reprobados

Este 20 de noviembre se conmemoran 21 años de la ratificación por parte de Guatemala de la Convención sobre los Derechos del Niño y justamente hace unos días el Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas emitió las recomendaciones sobre el cumplimiento de la misma en el país. Aunque al inicio de la misma se reconocen avances, especialmente en lo que a legislación se refiere, como la Ley de Adopciones, la Ley contra la Violencia Sexual, la Explotación y la Trata por citar algunas, el Comité claramente recomienda hacer efectivas las mismas, ya que del papel a la realidad hay una brecha enorme y las violaciones a los derechos de los niños y niñas en Guatemala saltan a la vista en cualquier calle o al hojear los periódicos.

Por ello recomienda una buena implementación del Sistema de Protección Integral así como reformar las Ley y prácticas del Sistema de Justicia Juvenil (ojo, para nada se avala la pena de muerte). También pide mejorar el sistema de registro de nacimientos, espacialmente en las áreas rurales y es justo en este mismo espacio que pide mayor atención al tema de la desnutrición, sobre todo en niños y niñas pequeñas.

También habla sobre la necesidad de asignar recursos para la implementación de las leyes y para promover los derechos del niño y la niña para sensibilizar a la población respecto a que ellos y ellas son sujetos de derecho. Promover los derechos de la niñez en las políticas de Estado y capacitar a profesionales que trabajan con y para la niñez.

Resalta de sobremanera temas como la violencia y la impunidad, tomando en cuenta las terribles cifras que se manejan en el país (hasta octubre de este año han muerto por violencia 471 niños, niñas y adolescentes). Hace énfasis en la necesidad de fortalecer la cooperación con ONG´s, organismos internacionales y establecer un marco regulatorio para operación de manera responsable de empresas e industrias, o cual va de la mano con la sugerencia de redefinir la edad mínima para la admisión del empleo e incrementar esfuerzos para evitar que los niños y niñas vivan y trabajen en la calle.

Solicita, además, desarrollar una política pública integrar para tratar el tema de las pandillas juveniles e invertir en actividades de prevención.

En síntesis, recomienda hacer efectiva la ratificación de la Convención y la implementación de la Ley PINA y respetar la vida de los niños y niñas.

Esto implica que desde 2001, cuando se recibieron observaciones a la Convención a la fecha, poco hemos avanzado. Los niños y niñas en Guatemala siguen viviendo, lo que tienen suerte con sus derechos violentados, sin la mínima esperanza de ser resarcidos, no sólo por falta de recursos, sino que, además, y creo que en buena medida por falta de compromiso, de voluntad y sobre todo de responsabilidad por
parte de las autoridades.

Jueves 18 de noviembre de 2010.

Muchos... En realidad menos, cada vez menos

Casi 500 menores de edad han muerto a causa de la violencia en Guatemala en lo que va del año. Muchos no han salido de sus casas para perder la vida, ni siquiera han tenido que enfrentarse a otros o caerle mal a alguien, apenas tenían dos meses de edad. Muchos de estos niños y niñas han muerto a la par de sus padres, mientras se dirigían a la escuela o cuando trabajaban. Muchas de las niñas y adolescentes fueron violadas antes de que su vida finalizara.

Muchos de los adolescentes luego de muertos fueron señalados de pertenecer a una pandilla, por el simple hecho de morir entre los 14 y 17 años en una zona periférica.

Muchas, quizá todas las muertes de ellos y ellas quedarán en la impunidad, porque lamentablemente en Guatemala los derechos de los niños y niñas, la vida de un ser humano, es algo que no le importa a las autoridades. Sus muertes se justifican con frases tan vanas como "estaban en el lugar y la hora incorrectos". Y yo me pregunto, ¿cuál es el lugar correcto para evitar ser asesinado?, ¿cuál es la hora en la que debe tenerse más cuidado para no perder la vida?, ¿cómo hace un bebé de brazos para entender esto?, ¿cómo se lo explico a un niño de 3 o 4 años, que juega en el patio de su casa antes de que una bala lo duerma eternamente?

Como la violencia es algo cotidiano, no nos asombra un número como este. Como muchos de esos infantes son de escasos recursos, no nos ponemos playeras blancas y manifestamos frente al Palacio Nacional. Como muchos de ellos son varones adolescentes creemos, por que es más fácil, que pertenecían a una mara. Como no son nuestros hijos. Como estamos acostumbrados a aguantar, a bajar la cabeza y a esperar, nos quedamos igual.

La violencia, la impunidad y nuestra indiferencia y la de las autoridades están mermando a la niñez y adolescencia de Guatemala y nos está convirtiendo a todos en cómplices de los criminales. Porque no decimos nada, no hacemos nada, no nos exasperan comentarios tontos como el del Ministro de Gobernación, acerca del "momento equivocado".

Cientos de niños y niñas mueren, muchos más quedan huérfanos y nuestra única aspiración es no ser el blanco de un proyectil, vivir amurallados, irnos del país y enconcharnos en el silencio para no generar animadversiones, recelos y odio. El silencio se expande, la apatía se generaliza y las cifras crecen y crecen.

Jueves 4 de noviembre de 2010.

Efraín Recinos

Dicen que la primera impresión cuenta. Y realmente me impactó. Se erguía en lo alto del final de la zona 1, imponente, diferente, azul.

No era él, aunque en cierta forma sí. El teatro, el monumental Teatro Nacional Miguel Ángel Asturias, fue mi primer encuentro con el maestro Efraín Recinos, y luego, esos pliegues del techo del Teatro de Cámara, las terrazas de granito, las líneas de colores como mapa peatonal y ese túnel de entrada a Radio Faro, fueron un anticipo de sus ideas, sus conversaciones, sus sueños.

Las pinturas del Conservatorio y la Biblioteca Nacional, aquel gran cuadro en Xela, la mujer leyendo en azul de Carolina y un hombre barbudo en un balcón en cada obra me ayudaron a dibujar en mi imaginario a ese Maestro al que aún no había podido estrecharle la mano.

Fue un 28 de diciembre cuando, luego de atravesar un espacio de escalímetros y papeles, me acerqué a él temblorosa, dudosa de las preguntas que había esbozado para poder entrevistarlo y feliz, con una alegría que no podía explicarme.

Luego de 45 minutos de plática introductoria me invitó a caminar por el teatro. Empezando por la gran sala, recorriendo los patios, el Teatro al Aire Libre hasta llegar a la terraza, la misma en la que más adelante, en junio, para las fiestas del Teatro, nos esperaba con otros poetas con un litro de vino en caja para relajarnos antes de las lecturas.

Y así, caminando, me habló de sus viajes, de su infancia, atípica pero increíble, sus lecturas del Quijote antes de los 12 años, sus dibujos, sus sueños plasmados en papel, sus exposiciones, la marimba, la cual ejecuta muy bien por cierto, sus esculturas, su gusto por un tamal bien caliente en un balcón del Teatro para recibir un Año Nuevo, sus cuentos, esos que aún se hornean.

Luego tuvimos otros encuentros: Ferias del Libro, una fiesta chilena, la casa del Té, en el Zoológico, un par de cenas y el cuadro de la mamá de Andrés.

Pasaron los meses, los años quizá, y no coincidimos más hasta hace unos días que lo llevé a la grabación de un spot, cuando su carisma, sus recuerdos trasladados en anécdotas, su sencillez y su ingenio me hicieron sentir de nuevo esa alegría antes inexplicable, ahora comprendida. Y es que es maravilloso que existan personas como él, e increíble poder conocerlas. Gracias Maestro por su obra, por sus ideas, por sus sueños, su calidez, gracias por Usted.

30 de octubre de 2010.

Trabajo Infantil

En Guatemala, más de un millón de niños y niñas trabajan. La población económicamente activa se cuenta a partir de los 6 años de edad, y según el Instituto Nacional de Estadística la mitad de la población es menor de 18 años. Es decir, la niñez, la adolescencia y la juventud de este país lo transforman, contribuyen al desarrollo y sin embargo, muy pocos de ellos ejercen sus derechos como ciudadanos y ciudadanas y viven una vida digna.

Muchos de estos infantes trabajan más de 47 horas a la semana, siete horas más de lo marca la Constitución para personas adultas. Del 100 por ciento de niños y niñas trabajadores, el 12.9 por ciento realiza trabajo por abolir, por considerarse dañino a la niñez y de alto riesgo. De esta cuenta muchos niños y niñas mueren fabricando cuetes, picando piedra o intoxicados por pesticidas y fertilizantes.

La mayoría de niñez trabajadora está situada en el suroccidente del país, le sigue en su orden la región noroccidente y la metropolitana.

Esta información, así como otros datos más precisos y alarmantes, es de conocimiento público, o al menos tienen noción de ella funcionarios de Gobierno y políticos. Pese a eso, lejos de disminuir, las cifras aumentan cada año y por ende la pobreza y la exclusión también. Por eso me pregunto, ¿por qué se sigue permitiendo la venta de cuetes, de brócoli y se autoriza a las mineras a continuar su trabajo, cuando niños y niñas quienes lo desarrollan, dejan de estudiar, se enferman y mueren? ¿Por qué no se crean programas agresivos para rescatar a la niñez trabajadora?

Si bien es cierto que los programas sociales de esta administración están encaminados a apoyar a las familias para que las y los infantes estudien, es necesario que vigilen de cerca a quienes a sabiendas de los riesgos que implica contratan niños y niñas, explotándolos con exageradas horas de trabajo y sueldos miserables.

Es importante que las empresas se comprometan socialmente a ayudar a las y los infantes a través de programas de responsabilidad social, como lo hace Telefónica por ejemplo, por medio de los cuales, se ayuda a las familias con víveres y útiles y las escuelas en la construcción de aulas. Pero, además, es necesaria la vigilancia constante del Gobierno para que las leyes existentes se cumplan y así se respeten los derechos de los niños y niñas, en los hogares, en las fábricas, fincas y empresas.

Jueves 21 de octubre de 2010.

Te Toca

Hablar de derechos en Guatemala, es hablar casi siempre de adultos, personas damnificadas, en extrema pobreza, mujeres, pueblos indígenas, políticos hechos mártires, entre otros y está bien, es importante reivindicar derechos, afianzar posiciones y luchar por lo que se cree.

Cuando se habla de niños, niñas y adolescentes, casi siempre se les menciona con y lastimero, calificándolos de pobrecitos. En los medios, sus rostros ilustran las notas de pobreza y con las lágrimas rodando en sus mejillas aparecen en tomas que enseñan cuán violenta e infortunada es Guatemala.

Casi nunca se habla de ellas y ellos como ciudadanos, desde una perspectiva distinta, como sujetos plenos de derechos.

Y si es cierto que muchos niños y niñas son pobres, es cierto también que son víctimas de la violencia y que viven en un país con muchas carencias.

Pero mostrándolos así, viéndolos con pena y sintiendo el corazón apachado por un instante no vamos a cambiar las cosas.

Es necesario que el Estado, que los medios de comunicación, las organizaciones sociales y la sociedad civil se involucren, reaccionen y hagan algo. Como dice la campaña que Unicef y Plan Internacional lanzaron recientemente, "nos toca".

Nos toca esforzarnos para que la desnutrición disminuya, para que esa terrible de casi 40 menores de edad muertos por violencia a la semana se reduzca, se anule. Para que la impunidad deje de reinar en Guatemala y se castigue a quien violente a un infante.

Exigir que las leyes existentes se cumplan es una forma de hacer algo. Denunciar a quienes veamos abusando, golpeando, lastimando a un niño o niña es otra forma de ir cambiando las cosas. Educar con amor, colaborar activamente en jornadas de ayuda, enseñar a los niños y niñas sus derechos en la casa y la escuela.

Informar y formar a las personas para ejercer su ciudadanía, para conocer sus derechos y sus obligaciones es también una manera de hacer, de contribuir. Si queremos una Guatemala en paz, sin violencia y subdesarrollo toca ser responsables y esforzarnos por los niños y niñas.

Jueves 16 de octubre de 2010.

Juventud y Democracia

Casi siempre cuando se habla de política, la juventud muestra desenfado y las personas mayores se quejan de la indiferencia de éstos. Pese a que han existido iniciativas que buscan el involucramiento de los jóvenes, las experiencias negativas que los padres han vivido, la poca orientación que han recibido en los colegios y escuelas y lo evidente, es decir, la falta de seriedad de los políticos que se lanzan a la arena electoral en el país, han impedido ese ejercicio ciudadano que seguramente dejaría líderes positivos en este campo.

Por eso es plausible la iniciativa que la alianza formada entre el Instituto de Investigaciones y Gerencia Política de la URL, la Fundación Propaz y el Instituto Centroamericano de Estudios para la Democracia Social, de contribuir a la formación de una nueva generación de jóvenes que asuman progresivamente la construcción y resignificación de la democracia y el fortalecimiento de la esfera pública desde la diversidad cultural.

El programa se enfoca en jóvenes que expresan vínculos organizativos de naturaleza política, social y responsabilidad en ámbitos de esfera pública municipal, en 50 municipios de 14 departamentos del país.

Liderazgo Joven Construyendo Democracia, como le han llamado, es una apuesta social a un concepto y estrategia de desarrollo político que busca desde una perspectiva holística centrada en nuestra diversidad, fortalecer amplios sectores de jóvenes para su participación e incidencia ciudadana en diversos espacios políticos, institucionales y públicos.

Para ello se propone el acompañamiento técnico y la facilitación procesal de dinámicas locales para el desarrollo político, a través de acciones del liderazgo joven para el encuentro de nuevos sentidos y significados de la democracia, la transparencia, género y la ética en la política, teniendo en cuenta el carácter multicultural del país. Puntos importantes y necesarios de abordar para que ese desencanto hacia la política en toda la extensión de la palabra, y no sólo en el sentido electorero y de autobeneficio que vislumbramos cada cuatro años, desaparezca. Para que las buenas iniciativas, los ideales y la frescura de la juventud den sentido a la palabra democracia.

Jueves 7 de octubre de 2010.

María Inés

Me descubrí plural y sentí miedo, lo soñaba, lo pedía y sin embargo no creía ser merecedora de una vida Me sentí plural y me llené de luz de ilusiones y flores amarillas me transformé, crecí de muchas formas me reencontré Me descubrí plural y estaba enamorada completa y acariciando las lunas, los soles y tus latidos. Me sentí, me descubrí, pluralicé Pluralizamos y encajamos.
Soñar fue siempre mi mejor aliado en las noches largas, en los días grises. Soñaba frente al lago, soñaba con un libro abierto que invitaba a perderse en el laberinto de letras, soñaba con los ojos abiertos, soñaba mientras el cansancio adormecía mi cuerpo, soñaba contigo.

Pasó tanto tiempo que casi llegué a creer que todo se quedaría así, en un maravilloso sueño.

Cuando anunciaste tu llegada empecé a imaginarte, a trasladar esos sueños en miradas, balbuceos, apretones de dedos y sonrisas.

Mis pensamientos se llenaron de ti, mis hábitos cambiaron, los sueños crecieron y te hicieron grande, te llenaron de canciones, cuentos y colores.

Sentía mi corazón latir a un ritmo cuya definición se tradujo en amor, un amor inmenso, desconocido, inusitado.

Cada movimiento tuyo llenaba mi cuerpo de alegría, de ternura, de esperanzas. Mi mundo se llenó de expectativas, de luciérnagas chispeantes titilando en mañanas anheladas que acercaban nuestras miradas.

Los días transcurrieron, las noches se colmaron de ti y tu suave llanto mitigó el temor, el dolor, la ansiedad. Rocé tu rostro con el mío, miré tus grandes ojos proyectados de luz, nos acercamos, nos sentimos de una forma diferente.

Tu sonrisa esbozada en tu pequeño rostro casi rosado, tus diminutos dedos sosteniendo mi pecho, tus susurros, la placidez de tu sueño tras mi canto destemplado llenan mi tiempo, mi espacio, mis sueños otra vez.

Soñar ha sido siempre mi mejor aliado en las noches largas, en los días grises. Sueño con un libro abierto que invita a perderse en el laberinto de letras, sueño con los ojos abiertos, sueño mientras el cansancio adormece mi cuerpo, sueño contigo y estás conmigo.

Jueves 30 de septiembre de 2010.

Condenar o prevenir

El tema de las pandillas juveniles o maras como ellos mismos se denominan es el tema de discusión entre parlamentarios, Ejecutivo y algunos sectores de la sociedad civil en estos días. Los primeros a mi criterio con el fin de ganar votos se disputan entre bancadas iniciativas ley para condenar a estos "antisociales", como los han citado en los medios. El Ejecutivo parece ver con buenos ojos inquietud de los diputados y anuncia ante la entrada en vigencia de esta ley en El Salvador, medidas de seguridad en las fronteras, aunque un par de días después de esto, sigue siendo sólo un anuncio.

Por otro lado, grupos de jóvenes han levantado su voz oponiéndose a esta ley, apelando a la Constitución Política, específicamente en lo que se refiere al derecho a la vida. Alegan además, que tiene vicios de inconstitucionalidad como la vulneración al principio de igualdad y que violenta diversos tratados y convenios Internacionales en materia de Derechos Humanos suscritos por el Estado de Guatemala.

Otro aspecto que señalan se enfoca en la violación a garantías relativas al ejercicio de derechos como la organización, participación, movilización, expresión, pensamiento, así como el debido proceso y compromisos en materia de atención integral de la juventud. También exponen que legislar desde la perspectiva de la estigmatización, implicará criminalizar a quienes, en este caso, usen tatuajes, aretes o se vistan de forma diferente a parámetros convencionales impuestos, así como ante el uso de expresiones corporales, culturales y otras de la juventud.

Es importante señalar que en el país existen muchas leyes que castigan, que penalizan, que se cumplan o no es responsabilidad de las autoridades, y hay muy poco o nada sobre prevención del delito, pocas propuestas y políticas que se enfoquen en mejorar las pobreza, la marginación y la exclusión social son el abono perfecto para el florecimiento de las pandillas.

La construcción e implementación del Plan de Acción de la Política Nacional de la Juventud, que incluye un componente de prevención de la violencia es necesaria, así como la aprobación de Ley Nacional de la Juventud.

Es costumbre señalar, ignorar y repeler lo que no nos gusta, pero con alternativas como las propuestas por los diputados del Patriota y el Líder, lo único que puede ocurrir es tener un país más dividido, más violento y con mayor discriminación.

Jueves 23 de spetiembre de 2010.

Interrogantes

A veces quisiera saber de dónde salió la definición de los conceptos, porque me es muy difícil entender el porqué de su existencia y aplicarlos a mi rutinaria vida. Palabras como verdad, mentira, fe, pecado, correcto, orden, se salen por la desembocadura de mi mente, mente que se cohíbe ante su presencia en el diccionario y que cuando debe ordenar a mis impetuosos dedos a pulsar letras que lleguen después a pronunciarlas o simplemente leerlas provoca un dilema entre mi cerebro y mis extremidades, las cuales parecen estar atrofiadas y negarse a escribir algo que no comprenden.

Pero cómo he de pretender entender algo que viene desencadenando presiones primarias desde mi remota infancia cuando al aprender a enlazar la M con la A y luego repetirlo ya venían sonando en este inframundo al cual fui expuesta por otras razones también inexplicables. Fácilmente aprendí a coordinar la S con la I (aunque en realidad fue una Z con una I) y me sonó perfecto, pero luego vino la N, inicial de mi apellido que seguida de la cuarta vocal me enseñó desde muy temprano que todo en este mundo está prohibido y que lo peor de todo es que nunca se da una explicación al respecto.

No toques, no digas, no mires, no escuches, no, no, NO. No faltes al colegio, no digas mentiras, no dejes la comida, no preguntes, NO SEAS. Será que ese es el mensaje que lleva implícito esta monosílaba palabra. Y luego se unen a ella todos esos conceptos imperfectos que regulan las conductas y que impiden realizarse.

Quién decidió que las palabras deben llamarse como se les llama y que deben implicar esto y aquello, y quién afirma que lo que el concepto encierra dictamina el actuar del ser humano y por ende le condena. Quizá quien inventó el idioma, nunca creyó que las palabras definidas como tal y luego en particular ocasionarían trastornos tan profundos en vidas regidas por un vocabulario abusado por los catecismos y las encíclicas papales. Tal vez nunca pensaron que el idioma y en su defecto las palabras podrían en determinado momento redimir o condenar. O bien crear un síndrome de cuestionantes que sin respuesta alguna dejan la vida teñida de dudas.

Jueves 9 de septiembre de 2010.