Rubén E. Nájera, en esta obra, 1649, ganadora del Premio Único de Teatro en Los Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango en 1989, expresa sus reflexiones acerca de las relaciones entre conquistadores y conquistados, y las consecuencias de las mismas, así como de la Conquista en sí y del enfrentamiento entre ambas culturas –la indígena y la española; por medio de un soliloquio, interrumpido por diálogos que, sin embargo, no lo desvían de su propósito primordial: ilustrar a los espectadores sobre la corrupción, prejuicios y, de manera elemental, la estructura social de la sociedad colonial.
La obra fue presentada en el Teatro del Iga el sábado 14 de febrero de 2009, por Aquelarre Teatro Contemporáneo, bajo la dirección general de Guillermo Monsanto (quien interviene con un papel secundario sobre las tablas), como parte de los Proyectos Especiales de Galería El Attico. El elenco estuvo conformado por Vallardo Díaz, Vivian Sánchez, William García-Silva, Antoine Gely, Alexandré Alarcón, Guillermo Monsanto, Marcela Colom, Daniela Castillo, Roberto Arana y Raymundo Rosales.
Las palmas de la actuación se las lleva Vallardo Díaz en el papel de Don Diego, un capitán general quien se encarga del soliloquio. Le sigue Raymundo Rosales como Sinacán (nombre tal vez inspirado en el Tzinacán de La escritura del Dios, de Jorge Luis Borges), un líder indígena, cabeza de un movimiento de resistencia contra los españoles, quien es tenido en cautiverio por Don Diego. Luego, está la actuación de William García-Silva (como Don Fermín), un prisionero criollo quien finge locura para evadir los tormentos psicológicos y físicos de Don Diego. García-Silva hace una representación magnífica, ya que con los gestos y el sonido de su respiración, fuerte y constante, logra transmitir esa angustia de quien ha estado por años en el encierro.
El teatro guatemalteco ha padecido desde hace mucho de sobreactuación, tanto gestual como cuando los actores dicen sus parlamentos. Esta obra no ha sido la excepción puesto que la misma se puede observar en varios segmentos. Sin embargo, el soliloquio de Don Diego y la escenografía minimalista (a veces hasta el extremo) merecen un fuerte aplauso. No así la iluminación, plana, casi siempre monocromática (predominio de un tono de luz, amarillo o azul, por ejemplo), que podría haber sido mejor utilizada para dar efectos dramáticos.
La sala del teatro del Iga tiene una acústica buena, por lo que entender a los actores no fue problema. Finalmente, tal y como lo anunció al final de la obra Monsanto, la compañía de teatro responsable por esta función tiene la intención de representarla tanto en República Dominicana como en España en un futuro próximo.
viernes, marzo 20, 2009
Un Loteriazo en plena crisis
Esta obra de María Luisa Aragón, puesta en escena en el Teatro de Cámara del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, bajo la dirección de Fernando Juárez, por la Compañía Tetatral Centauro, narra la historia de una familia pobre, como muchas en Guatemala, agobiada por la falta de dinero hasta que un día, gracias a la generosidad de don Meme Quilete (interpretado por Alfredo Morán), quien les regala medio número de lotería, se gana el premio mayor, cambiando por completo sus costumbres y forma de vida.
Es en realidad una sátira en la cual los personajes, al verse en una situación distinta, empiezan a renegar de lo vivido, tratando de ocultar a sus nuevas amistades su origen humilde, olvidándose de que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, ya que ni con todo el dinero a su disposición pueden mejorar sus gustos, ni su vocabulario. La ironía de la misma radica en como teniendo dinero estas personas desprecian a la gente de escasos recursos.
Por esa razón, los actores y actrices ridiculizan a mi criterio, a las personas de un nivel social bajo, deformando en extremo el vocabulario de los personajes, algunos de los cuales sobreactúan además haciéndole perder gracia a esta comedia. Tal es el caso Byron Cazali, quien interpreta al licenciado Cois, quien emula programas de corte cómico de la televisión con risas extremadamente forzadas, o el de Elvia Sanabria quien interpreta a Tomasa, una de las hijas de la pareja ganadora de la lotería.
Personalmente no disfruto mucho de la comedia y en el caso de éstas, en donde de pronto saltan bromas chuscas o en doble sentido, me disgustan, así como el uso de estereotipos: el pobre es sucio (aún y cuando ya trabaje en una oficina, como Tono, interpretado por Franklin Gramajo; es hambriento, tal y como lo muestra Nery Aguilar en el papel de Quincho, aunque vale decir que él es uno de los artistas que mejor logra su papel en esta obra.
Hay que rescatar también la participación de Marylene Jeréz, quien interpreta a doña Cipri, con un tono de voz perfecto para alcanzar a toda la sala, un movimiento total en el escenario y además con una gracia natural diría yo, para hacer reír al público. Es también buena la participación de Carlos Izquierdo, como don Martín, quien al principio de la obra logra transmitir esa angustia de temor ante esa terrible probreza, la incertidumbre por la situación económica y las deudas que agobian y el tener que hacerse cargo de una familia, lo mismo que cuando se pelea con doña Cipri. Igual logra ser gracioso al perseguir a Matea, la empleada doméstica, ya en siendo un hombre de dinero.
La escenografía está montada para cada uno de los actos de forma distinta, dando una idea clara del cambio de vida de los personajes, es decir los objetos y muebles de la casa evidencia la posoción social que vive la familia en cada acto. Las luces superiores azules y de frente blancas son fijas, variando solo en un instante de “fiesta” en el cual giran como luces de discoteca. El sonido es bueno, debido también a la acústica de la sala de teatro, aunque en algunos momentos, cuando los personajes salen de entre el público, hablando al mismo tiempo que lo hacen en el escenario, se pierde un poco la atención.
El mensaje de la obra se actualiza con algunos comentarios y bromas actuales, además de que la crisis está de moda. Un Loteriazo en plena crisis es una burla malintencionada y descaradamente disfrazada. Es hasta cierto punto una critica indirecta, pero evidente de que el dinero no da la clase y de que, usando una frase popular “con dinero baila el perro”, hecho que se evidencia con la actuación de Pablo Iriarte (Paquito) quien representa la novio de la ya adinerada Casi y Tatiata Colindres (Doña Rossi de Gómez) una “nueva” amiga de la familia.
El maquillaje y el vestuario me parecieron demasiado exagerados, aunque al parecer tanto esto como las bromas y expresiones trilladas en doble sentido fueron lo que más gustó al resto de la concurrencia, que no paró de reir durante toda la representación, y que aplaudió esplendidamente al final de la misma. En especial cuando el director de la obra, Fernando Juárez, felicitó al actor Carlos Izquierdo por estar cercano a cumplir 80 años, y tener 60 años de trayectoria artística
Es en realidad una sátira en la cual los personajes, al verse en una situación distinta, empiezan a renegar de lo vivido, tratando de ocultar a sus nuevas amistades su origen humilde, olvidándose de que “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”, ya que ni con todo el dinero a su disposición pueden mejorar sus gustos, ni su vocabulario. La ironía de la misma radica en como teniendo dinero estas personas desprecian a la gente de escasos recursos.
Por esa razón, los actores y actrices ridiculizan a mi criterio, a las personas de un nivel social bajo, deformando en extremo el vocabulario de los personajes, algunos de los cuales sobreactúan además haciéndole perder gracia a esta comedia. Tal es el caso Byron Cazali, quien interpreta al licenciado Cois, quien emula programas de corte cómico de la televisión con risas extremadamente forzadas, o el de Elvia Sanabria quien interpreta a Tomasa, una de las hijas de la pareja ganadora de la lotería.
Personalmente no disfruto mucho de la comedia y en el caso de éstas, en donde de pronto saltan bromas chuscas o en doble sentido, me disgustan, así como el uso de estereotipos: el pobre es sucio (aún y cuando ya trabaje en una oficina, como Tono, interpretado por Franklin Gramajo; es hambriento, tal y como lo muestra Nery Aguilar en el papel de Quincho, aunque vale decir que él es uno de los artistas que mejor logra su papel en esta obra.
Hay que rescatar también la participación de Marylene Jeréz, quien interpreta a doña Cipri, con un tono de voz perfecto para alcanzar a toda la sala, un movimiento total en el escenario y además con una gracia natural diría yo, para hacer reír al público. Es también buena la participación de Carlos Izquierdo, como don Martín, quien al principio de la obra logra transmitir esa angustia de temor ante esa terrible probreza, la incertidumbre por la situación económica y las deudas que agobian y el tener que hacerse cargo de una familia, lo mismo que cuando se pelea con doña Cipri. Igual logra ser gracioso al perseguir a Matea, la empleada doméstica, ya en siendo un hombre de dinero.
La escenografía está montada para cada uno de los actos de forma distinta, dando una idea clara del cambio de vida de los personajes, es decir los objetos y muebles de la casa evidencia la posoción social que vive la familia en cada acto. Las luces superiores azules y de frente blancas son fijas, variando solo en un instante de “fiesta” en el cual giran como luces de discoteca. El sonido es bueno, debido también a la acústica de la sala de teatro, aunque en algunos momentos, cuando los personajes salen de entre el público, hablando al mismo tiempo que lo hacen en el escenario, se pierde un poco la atención.
El mensaje de la obra se actualiza con algunos comentarios y bromas actuales, además de que la crisis está de moda. Un Loteriazo en plena crisis es una burla malintencionada y descaradamente disfrazada. Es hasta cierto punto una critica indirecta, pero evidente de que el dinero no da la clase y de que, usando una frase popular “con dinero baila el perro”, hecho que se evidencia con la actuación de Pablo Iriarte (Paquito) quien representa la novio de la ya adinerada Casi y Tatiata Colindres (Doña Rossi de Gómez) una “nueva” amiga de la familia.
El maquillaje y el vestuario me parecieron demasiado exagerados, aunque al parecer tanto esto como las bromas y expresiones trilladas en doble sentido fueron lo que más gustó al resto de la concurrencia, que no paró de reir durante toda la representación, y que aplaudió esplendidamente al final de la misma. En especial cuando el director de la obra, Fernando Juárez, felicitó al actor Carlos Izquierdo por estar cercano a cumplir 80 años, y tener 60 años de trayectoria artística
jueves, marzo 19, 2009
La ley del monte
No voy hablar de la canción de Vicente Fernández, aún y cuando está próximo a dar un concierto en el país. Hablo de la ley que se está imponiendo en Guatemala, la que nos lleva a actuar en defensa propia a cada momento, la que lleva a buena parte de la población a estar armada; igual no hay una ley que restringa esto, la que lleva a atacar, a disparar y luego a huir.
Cada mañana al salir a la calle y encontrar más tráfico del normal, imagino alguna tragedia, algo que compruebo al encender la radio o simplemente al avanzar un poco y escuchar las sirenas, ver la gente rodeado un cuerpo cubierto o circulado por un listón amarillo. Personas que hartas de ser víctimas de la delincuencia han optado por andar armados para no ser asaltados, para resguardar sus vidas.
Ojo por ojo dice la Biblia, y eso está sucediendo porque las autoridades no pueden hacer nada para combatir a delincuentes y pandilleros, que visten de luto cada día a más de una familia guatemalteca. Nadie se libra de ellos, subir a un bus urbano o extraurbano es exponerse, caminar por las calles, ya de cualquier zona lo es también, conducirse incluso en un vehículo lo es también, un bocinazo, una ventana entreabierta, un semáforo puede ser la ocasión para perder lo que con tanto esfuerzo se ha obtenido o peor aún, morir.
Y así, en esa vorágine en la que vivimos, temerosos, ansiosos, desconfiados, justos pagan por pecadores: una bala perdida se cuela en cualquier parte, en cualquier momento y ciega la vida de cualquier persona, hombres, mujeres, ancianos, infantes.
Al parecer no hay salida, ministros de gobernación van y vienen, un gobierno dispone, un candidato ofrece y nada cambia, o mejor dicho, todo empeora.
En este país de contrastes en donde más de 16 personas mueren al día de forma violenta, se ofrecen conciertos semanales como el de Vicente Fernández, en otros lugares recónditos son más frecuentes y Los tigres del Norte, el Chapo y otros tienen presentaciones privadas. Se inauguran centros comerciales con salas de cine impresionantes, circulan Jaguares y otros carros rimbombantes por las calles y los gobernantes se confabulan para crear impuestos nuevos, que al paso que va la situación tendrán que ir a cobrar a los cementerios, que no dudo que dentro de poco sean más que lotificaciones para viviendas. Aunque quien sabe, morirse es caro también.
La ley del monte se impone, el mundo de Alicia se queda corto antes las maravillas que nuestro pobre país ofrece al consumidor y al delincuente, y Peter Pan bien podría tener en Guatemala una tierra homónima, porque acá nunca, nunca JAMÁS, se resuelve nada.
La Hora 19 de marzo de 2009.
Cada mañana al salir a la calle y encontrar más tráfico del normal, imagino alguna tragedia, algo que compruebo al encender la radio o simplemente al avanzar un poco y escuchar las sirenas, ver la gente rodeado un cuerpo cubierto o circulado por un listón amarillo. Personas que hartas de ser víctimas de la delincuencia han optado por andar armados para no ser asaltados, para resguardar sus vidas.
Ojo por ojo dice la Biblia, y eso está sucediendo porque las autoridades no pueden hacer nada para combatir a delincuentes y pandilleros, que visten de luto cada día a más de una familia guatemalteca. Nadie se libra de ellos, subir a un bus urbano o extraurbano es exponerse, caminar por las calles, ya de cualquier zona lo es también, conducirse incluso en un vehículo lo es también, un bocinazo, una ventana entreabierta, un semáforo puede ser la ocasión para perder lo que con tanto esfuerzo se ha obtenido o peor aún, morir.
Y así, en esa vorágine en la que vivimos, temerosos, ansiosos, desconfiados, justos pagan por pecadores: una bala perdida se cuela en cualquier parte, en cualquier momento y ciega la vida de cualquier persona, hombres, mujeres, ancianos, infantes.
Al parecer no hay salida, ministros de gobernación van y vienen, un gobierno dispone, un candidato ofrece y nada cambia, o mejor dicho, todo empeora.
En este país de contrastes en donde más de 16 personas mueren al día de forma violenta, se ofrecen conciertos semanales como el de Vicente Fernández, en otros lugares recónditos son más frecuentes y Los tigres del Norte, el Chapo y otros tienen presentaciones privadas. Se inauguran centros comerciales con salas de cine impresionantes, circulan Jaguares y otros carros rimbombantes por las calles y los gobernantes se confabulan para crear impuestos nuevos, que al paso que va la situación tendrán que ir a cobrar a los cementerios, que no dudo que dentro de poco sean más que lotificaciones para viviendas. Aunque quien sabe, morirse es caro también.
La ley del monte se impone, el mundo de Alicia se queda corto antes las maravillas que nuestro pobre país ofrece al consumidor y al delincuente, y Peter Pan bien podría tener en Guatemala una tierra homónima, porque acá nunca, nunca JAMÁS, se resuelve nada.
La Hora 19 de marzo de 2009.
Cementerio de inocentes
Se llamaba Juan, quería ser marimbista y periodista, le dije que éramos colegas, lo veía siempre que iba al centro en la mañana vendiendo periódicos. Pasaron los días y dejé de verlo, quizá me olvidé de él. Hace poco pregunté por él a un patojo que vendía diarios en la misma esquina y sonriendo con un dejo de melancolía me dijo: a Juancho lo mataron hace meses. Quise saber porqué, los carros detrás de mí empezaron a bocinar y el ahora voceador de esta esquina continuó perdiéndose entre las hileras de autos.
Dos días después volví a preguntarle, y me dijo que lo habían baleado ahí donde vivía, junto a su tía.
Cada día veo en los periódicos nombres de niños, niñas y de adolescentes muertos por la violencia, esas noticias son algo cotidiano, pero al pensar en alguien conocido lleno de sueños e ilusiones, lleno de vida, ahora muerto; me duele, me irrita.
Sólo en los dos primeros meses del año, los medios de comunicación reportaron107 muertos menores de edad por violencia, mañana además, se conmemora el Día de la No Violencia contra la Niñez , algo terrible, porque los niños y niñas deberían ser ajenos a esto.
Al ver esas cifras, al revisar las noticias, al pensar en mañana y al recordar a Juan, no puedo dejar de pensar en todos esos niños y niñas maltratados, golpeados, en los que trabajan desde muy pequeños, en los que venden y alquilan, en esos niños en escuelas sin techos y escritorios, en los que no tienen vacunas, en los que no tienen comida, en los que en las noches multiplican las pesadillas vividas en el día.
Juan ya no está, más de un centenar ha muerto en este año y en los años anteriores, y la impunidad sigue reinando en el país.
Que no es cierto dicen, y aprueban leyes y dictámenes que no se aplican jamás. Un gobierno entra y otro sale y las condiciones de vida de estos infantes no cambia, los que tienen suerte, si es que puede llamársele así, crecen en un país en donde las oportunidades son una utopía, y en donde el más fuerte termina con el débil, se llenan de rencor de impotencia, de licor, de drogas, de tristeza y de llanto.
Juan creyó que podría cambiar la historia de su familia, que con sus palabras impresas en ese papel que vendía, pintaría el mundo de soluciones y lo amenizaría con un son acompañado de orquesta. Unas balas hicieron pedazos esos sueños, otras siguen destruyendo muchos más, y acá sigue sin regularse una ley de armas, que igual si la aprueban será un motivo más de risa para delincuentes de poca monta, botas o entacuchado.
La Hora, 12 de marzo de 2009.
Dos días después volví a preguntarle, y me dijo que lo habían baleado ahí donde vivía, junto a su tía.
Cada día veo en los periódicos nombres de niños, niñas y de adolescentes muertos por la violencia, esas noticias son algo cotidiano, pero al pensar en alguien conocido lleno de sueños e ilusiones, lleno de vida, ahora muerto; me duele, me irrita.
Sólo en los dos primeros meses del año, los medios de comunicación reportaron107 muertos menores de edad por violencia, mañana además, se conmemora el Día de la No Violencia contra la Niñez , algo terrible, porque los niños y niñas deberían ser ajenos a esto.
Al ver esas cifras, al revisar las noticias, al pensar en mañana y al recordar a Juan, no puedo dejar de pensar en todos esos niños y niñas maltratados, golpeados, en los que trabajan desde muy pequeños, en los que venden y alquilan, en esos niños en escuelas sin techos y escritorios, en los que no tienen vacunas, en los que no tienen comida, en los que en las noches multiplican las pesadillas vividas en el día.
Juan ya no está, más de un centenar ha muerto en este año y en los años anteriores, y la impunidad sigue reinando en el país.
Que no es cierto dicen, y aprueban leyes y dictámenes que no se aplican jamás. Un gobierno entra y otro sale y las condiciones de vida de estos infantes no cambia, los que tienen suerte, si es que puede llamársele así, crecen en un país en donde las oportunidades son una utopía, y en donde el más fuerte termina con el débil, se llenan de rencor de impotencia, de licor, de drogas, de tristeza y de llanto.
Juan creyó que podría cambiar la historia de su familia, que con sus palabras impresas en ese papel que vendía, pintaría el mundo de soluciones y lo amenizaría con un son acompañado de orquesta. Unas balas hicieron pedazos esos sueños, otras siguen destruyendo muchos más, y acá sigue sin regularse una ley de armas, que igual si la aprueban será un motivo más de risa para delincuentes de poca monta, botas o entacuchado.
La Hora, 12 de marzo de 2009.
8 de marzo
Este domingo se celebra el Día Internacional de la Mujer , una fecha en la que se conmemora la “lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integro como persona”.
Un día que recuerda la lucha de casi un siglo de muchas mujeres en el mundo entero por mejorar la vida de las féminas y por ende de toda la población mundial.
Un día que se convierte en una ocasión para reflexionar sobre los logros alcanzados, exigir cambios y por supuesto celebrar por esas mujeres valientes de ayer y por las mujeres increíbles de hoy, que con su esfuerzo, determinación, que rompiendo esquemas y arriesgándose han hecho y hacen posible una vida más digna.
Claro, que esta fecha se ha prestado mucho a la comercialización y vanalización de la efeméride, transformándose en un producto mercadológico, en donde se olvidan los derechos y las reivindicaciones para dar lugar a la pachanga y las tarjetitas sin más ni más.
Y no digo que celebrar esté mal, yo soy la primera en festejar, pero es importante tener conciencia de qué es lo celebra, y por supuesto todo lo que falta por hacer para que esa agitación de un día de marzo pueda reproducirse los otros 364 días.
Y al mencionar lo que falta es preciso hacer hincapié en las circunstancias en las que miles de mujeres del área rural y de la capital incluso, se encuentran y en lo mucho que hay que hacer para que ellas puedan ejercer sus derechos como guatemaltecas que son.
Hay que partir del tema educativo, las pocas posibilidades que se tienen de acceder al sistema, ya sea por la cultura o por economía, y luego de ahí devienen muchas cosas más, como las condiciones de las escuelas, la calidad de las clases que se imparten y los riesgos a los que se exponen muchas veces las niñas al encaminarse a la escuela por trechos largos y sin seguridad o bien ante la prepotencia y el abuso de algunos maestros y directores, de eso se ha dicho mucho.
La falta de atención médica y educación sexual y por ende el acceso a métodos anticonceptivos es otro de los temas por los que hay que trabajar arduamente.
Ni que decir de la seguridad, palabra sin sentido cuando vemos que en un solo fin de semana asesinan a más de seis mujeres en el país, y que algunas de ellas fueron torturadas y mutiladas.
Eso entre muchas cosas más como las que demandan las amigas de la Asociación Ixmucané e Ixqik en Petén: “Una vida digna y sin violencia, reconocimiento a su trabajo, salarios dignos y justos, salud, educación… vivir”, acaso no es lo justo.
La Hora, 5 de marzo de 2009.
Un día que recuerda la lucha de casi un siglo de muchas mujeres en el mundo entero por mejorar la vida de las féminas y por ende de toda la población mundial.
Un día que se convierte en una ocasión para reflexionar sobre los logros alcanzados, exigir cambios y por supuesto celebrar por esas mujeres valientes de ayer y por las mujeres increíbles de hoy, que con su esfuerzo, determinación, que rompiendo esquemas y arriesgándose han hecho y hacen posible una vida más digna.
Claro, que esta fecha se ha prestado mucho a la comercialización y vanalización de la efeméride, transformándose en un producto mercadológico, en donde se olvidan los derechos y las reivindicaciones para dar lugar a la pachanga y las tarjetitas sin más ni más.
Y no digo que celebrar esté mal, yo soy la primera en festejar, pero es importante tener conciencia de qué es lo celebra, y por supuesto todo lo que falta por hacer para que esa agitación de un día de marzo pueda reproducirse los otros 364 días.
Y al mencionar lo que falta es preciso hacer hincapié en las circunstancias en las que miles de mujeres del área rural y de la capital incluso, se encuentran y en lo mucho que hay que hacer para que ellas puedan ejercer sus derechos como guatemaltecas que son.
Hay que partir del tema educativo, las pocas posibilidades que se tienen de acceder al sistema, ya sea por la cultura o por economía, y luego de ahí devienen muchas cosas más, como las condiciones de las escuelas, la calidad de las clases que se imparten y los riesgos a los que se exponen muchas veces las niñas al encaminarse a la escuela por trechos largos y sin seguridad o bien ante la prepotencia y el abuso de algunos maestros y directores, de eso se ha dicho mucho.
La falta de atención médica y educación sexual y por ende el acceso a métodos anticonceptivos es otro de los temas por los que hay que trabajar arduamente.
Ni que decir de la seguridad, palabra sin sentido cuando vemos que en un solo fin de semana asesinan a más de seis mujeres en el país, y que algunas de ellas fueron torturadas y mutiladas.
Eso entre muchas cosas más como las que demandan las amigas de la Asociación Ixmucané e Ixqik en Petén: “Una vida digna y sin violencia, reconocimiento a su trabajo, salarios dignos y justos, salud, educación… vivir”, acaso no es lo justo.
La Hora, 5 de marzo de 2009.
lunes, marzo 02, 2009
Nebaj
Pasaron muchas horas, la carretera está en construcción y hay paradas obligatorias que permiten que el trabajo se realice, yo espero.
El camino curveado se interrumpe por una población turística de calles estrechas, mucho tráfico y buses que pasan zumbando a mi lado. El paisaje empieza a teñirse de nuevo de verde, vistiéndose de rural cuando una humazón me nubla la vista, hay que parar de nuevo, hay gente que tiene algo que decir, yo escucho, aunque lo que tienen que hablar no es comigo.
Son los conductores de los buses que reclaman la presencia del gobernador de Quiché para que les garantice seguridad. Si las palabras bastaran, llegará, llegó más bien y el camino se despejó, yo ya iba lejos.
“Los caminos solidarios no son como yo pensaba, como los imaginaba, son muy difíciles de andar”, tramos de terracería con cráteres gigantes, cunetas a los lados, solitarios, perdidos, olvidados…
Pasaron muchas horas, la urbanidad de Santa Cruz con sus ruidos de carros y música hip hop celebrando el día de Tecún Umán en el parque, corta la música del recuerdo que acompañaba mi recorrido.
Continúo, el camino ahora es pronunciado, cuesta arriba y con más vueltas, el paisaje perfecto. No todo es tan malo como parece, de un lado y a otro veo verde. Las pequeñas casas que se yerguen entre la s montañas con ladrillos de adobe, techo de teja y columnas de madera, marcan la diferencia entre las demás construcciones del camino del occidente.
Pasaron muchas horas, para mí, pese a todo bastante cómodas si las comparo con la de esas mujeres ixiles que descienden de un bus extraurbano, su rostro cansado, sus cuerpos entumecidos por la apretazón, su cabello y tocado empolvados.
Cuánta pobreza, cuánto abandono en esas calles, cuánto llanto se habrá derramado en ese cementerio que techa las cruces de sus muertos, cuántos miles de personas ya no están…
No todo es tan malo, hay sonrisas en sus miradas, hay sueños en sus manos y corazones, hay palabras de aliento para quien se derrumba al ver unos pies descalzos, lastimados. Hay color en sus trajes, los más bellos, hay tanta desazón en mí, tanta tristeza, tanta rabia, tanta impotencia.
Pasaron muchas horas, estoy de nuevo en mi paisaje de cemento, con un vacío en el pecho, sintiéndome también culpable por tanta diferencia. Todo es muy malo cuando lo veo así. Pasarán muchas horas, cientos, miles y como el camino estas mujeres ixiles seguirán solitarias, perdidas, olvidadas…. Cómo me duele.
La Hora, 26 de febrero de 2009.
El camino curveado se interrumpe por una población turística de calles estrechas, mucho tráfico y buses que pasan zumbando a mi lado. El paisaje empieza a teñirse de nuevo de verde, vistiéndose de rural cuando una humazón me nubla la vista, hay que parar de nuevo, hay gente que tiene algo que decir, yo escucho, aunque lo que tienen que hablar no es comigo.
Son los conductores de los buses que reclaman la presencia del gobernador de Quiché para que les garantice seguridad. Si las palabras bastaran, llegará, llegó más bien y el camino se despejó, yo ya iba lejos.
“Los caminos solidarios no son como yo pensaba, como los imaginaba, son muy difíciles de andar”, tramos de terracería con cráteres gigantes, cunetas a los lados, solitarios, perdidos, olvidados…
Pasaron muchas horas, la urbanidad de Santa Cruz con sus ruidos de carros y música hip hop celebrando el día de Tecún Umán en el parque, corta la música del recuerdo que acompañaba mi recorrido.
Continúo, el camino ahora es pronunciado, cuesta arriba y con más vueltas, el paisaje perfecto. No todo es tan malo como parece, de un lado y a otro veo verde. Las pequeñas casas que se yerguen entre la s montañas con ladrillos de adobe, techo de teja y columnas de madera, marcan la diferencia entre las demás construcciones del camino del occidente.
Pasaron muchas horas, para mí, pese a todo bastante cómodas si las comparo con la de esas mujeres ixiles que descienden de un bus extraurbano, su rostro cansado, sus cuerpos entumecidos por la apretazón, su cabello y tocado empolvados.
Cuánta pobreza, cuánto abandono en esas calles, cuánto llanto se habrá derramado en ese cementerio que techa las cruces de sus muertos, cuántos miles de personas ya no están…
No todo es tan malo, hay sonrisas en sus miradas, hay sueños en sus manos y corazones, hay palabras de aliento para quien se derrumba al ver unos pies descalzos, lastimados. Hay color en sus trajes, los más bellos, hay tanta desazón en mí, tanta tristeza, tanta rabia, tanta impotencia.
Pasaron muchas horas, estoy de nuevo en mi paisaje de cemento, con un vacío en el pecho, sintiéndome también culpable por tanta diferencia. Todo es muy malo cuando lo veo así. Pasarán muchas horas, cientos, miles y como el camino estas mujeres ixiles seguirán solitarias, perdidas, olvidadas…. Cómo me duele.
La Hora, 26 de febrero de 2009.
Prohibido fumar
Mañana entra en vigor la Ley Antitabaco , algo que personalmente me agrada, que aplaudí al ser aprobada y que espero ansiosamente, aunque colectivamente al mencionarlo suelo escuchar expresiones como: nadie lo va a cumplir, eso no tiene sentido en Guatemala, acá no cuenta, o te imaginas como se van a enriquecer los policías y otros funcionarios con las mordidas que van a sacar en los bares….
Y hasta cierto punto, entiendo la duda, ¿cuándo se han respetado las leyes en Guatemala?, hay quienes dicen que todo responde a una estrategia psicologica: prohibe fumar y tendrás más fumadores, aunque en realidad debería de ser todo lo contrario, y muchos más que se ríen luego de la prorroga que anunció el vicepresidente Rafael Espada, sí, aunque parezca paradójico, al igual que la prorroga para la planilla del iva o la compra de la calcomanía del carro, para que esta ley entre en vigor como tal hay una prorroga anunciada.
Con todo esto no se al final si alegrarme o no, porque si todo resulta como comunmente ocurre en el país, además de continuar intoxicando mis pulmones voy a dañar mi hígado al recordar que hay una ley que nadie respeta.
Sin embargo, tratando de ser optimista, lo cual me cuesta, intentaré darle el beneficio de la duda a la implemenmtación de esta nueva ley, que en otros países ha funcionado muy bien, pese a que los indices de fumadores son mucho mayores.
Intentaré también creer que quienes deben velar porque esta se respete lo harán concientemente.
Aunque en realidad y esto es más bien una utopía, este tipo de reglamentaciones no deberían de existir si aplicaramos cotidianamente la frase de Benito Juárez : “el respeto al derecho ajeno es la paz” y quienes fuman tuvieran la consideración de apagar sus cigarros frente a los que no lo hacemos.
Aunque si tomamos al pie de la letra ese enunciado estaríamos dando por terminada la carrera política de muchos y el éxito de otros, usted querido lector o lectora ya sabe.
La Hora, 19 de febrero de 2009.
Y hasta cierto punto, entiendo la duda, ¿cuándo se han respetado las leyes en Guatemala?, hay quienes dicen que todo responde a una estrategia psicologica: prohibe fumar y tendrás más fumadores, aunque en realidad debería de ser todo lo contrario, y muchos más que se ríen luego de la prorroga que anunció el vicepresidente Rafael Espada, sí, aunque parezca paradójico, al igual que la prorroga para la planilla del iva o la compra de la calcomanía del carro, para que esta ley entre en vigor como tal hay una prorroga anunciada.
Con todo esto no se al final si alegrarme o no, porque si todo resulta como comunmente ocurre en el país, además de continuar intoxicando mis pulmones voy a dañar mi hígado al recordar que hay una ley que nadie respeta.
Sin embargo, tratando de ser optimista, lo cual me cuesta, intentaré darle el beneficio de la duda a la implemenmtación de esta nueva ley, que en otros países ha funcionado muy bien, pese a que los indices de fumadores son mucho mayores.
Intentaré también creer que quienes deben velar porque esta se respete lo harán concientemente.
Aunque en realidad y esto es más bien una utopía, este tipo de reglamentaciones no deberían de existir si aplicaramos cotidianamente la frase de Benito Juárez : “el respeto al derecho ajeno es la paz” y quienes fuman tuvieran la consideración de apagar sus cigarros frente a los que no lo hacemos.
Aunque si tomamos al pie de la letra ese enunciado estaríamos dando por terminada la carrera política de muchos y el éxito de otros, usted querido lector o lectora ya sabe.
La Hora, 19 de febrero de 2009.
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